Categoría: Agua

El GDR Sierra Mágina destina fondos LEADER a la creación de un Centro de Interpretación sobre plantas aromáticas en Torres

Torres es un municipio con múltiples encantos, desde el patrimonio monumental hasta la rincones privilegiados, como el paraje de Fuenmayor y los famosos cursos de verano. Todo, dentro del parque natural de Sierra Mágina. En unos meses a todos ellos se unirá un recurso singular, la creación de un centro de interpretación al aire libre en el Paseo de la Constitución. Se trata de un espacio en el que se exhibirá la rica flora autóctona, en especial las plantas aromáticas. El Ayuntamiento, con el popular Roberto Moreno al frente, ya ha puesto en marcha la maquinaria para la licitación y la idea es que la ejecución se materialice cuanto antes, una vez superado el parón ocasionado por el covid-19.

El proyecto, obra del arquitecto Ramón Cuenca, contempla un importe máximo, con el IVA incluido, de 116.397 euros. El plazo de ejecución se fija en cuatro meses, desde la formalización del contrato. La iniciativa cuenta con el amparo del grupo de desarrollo rural de la comarca. Las obras en el parque torreño supondrán su acondicionamiento para un conocimiento “exhaustivo, racional y real” de la flora del lugar, de manera que se dé a conocer la riqueza botánica y se logre una mayor concienciación a favor del respeto y cuidado del medio ambiente. Igualmente, se pretende fomentar el desarrollo turístico, con la creación un punto de referencia y conexión entre los municipios de Sierra Mágina, además de informar de la situación actual del planeta en relación con el cambio climático, y la manera en la que la vegetación puede ayudar a paliar los aspectos negativos del mismo. La superficie sujeta a la intervención, con un área superior a 2.300 metros cuadrados, se localiza, principalmente, en el acceso, la zona del templete de música y los espacios ocupados por parterres, donde se instalará todo el entramado de plantas autóctonas y aromáticas de la zona, “debidamente identificadas y categorizadas”.

Los trabajos incluirán la demolición de la solería y el desmontaje de una cubierta de fibrocemento. También se procederá al relleno con grava gruesa limpia en diversas áreas, así como a la ejecución de una nuevo pavimento de hormigón armado bajo una capa de hormigón de limpieza en la parte demolida. Está prevista la eliminación de los aseos y el almacén actuales, que quedarán sustituidos por otros nuevos, adaptados ya a las necesidades de accesibilidad y en una ubicación más adecuada. Para las plantas del centro de interpretación, habrá un entramado de riego y aspersores específicos, previa limpieza y tratamiento de las tierras existentes, para que todas las plantas autóctonas y aromáticas introducidas crezcan en un ambiente óptimo. A lo largo del recorrido, con el fin de difundir la riqueza floral de Sierra Mágina, se instalarán una serie de paneles informativos para que lugareños y forasteros admiren la naturaleza.

Las aguas subterráneas, un recurso amenazado que requiere una gestión sostenible

El grupo ‘WEARE’ de UCO analiza un caso de recuperación de acuíferos y concluye que el monitoreo, la gobernanza y el uso del agua para cultivos de alto valor son algunas de las claves para garantizar la sostenibilidad de estas reservas

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) las aguas subterráneas abastecen de agua dulce a la mitad de la población mundial y representan el 43% del agua utilizada para el riego. A pesar de su importancia, se calcula que alrededor de un tercio de los mayores acuíferos del planeta se están agotando rápidamente y que el 20% está siendo sobreexplotado.

En España, un país en el que un gran número de cultivos se riegan con aguas subterráneas, los datos científicos demuestran que la tasa de extracción está superando con creces a la de reposición de agua.

El uso de sistemas de monitoreo, el empleo de cultivos de alto valor añadido y la gobernanza, entendida como una forma de gestionar recursos contando con todos los sectores, podrían ser algunos de los principales salvavidas de estos acuíferos sobreexplotados que, a pesar de ser claves para la agricultura, se están viendo sometidos a una fuerte presión por el aumento de la población, las dificultades para cumplir la regulación ante un recurso que normalmente no está a la vista y la escasez de precipitaciones y recursos hídricos superficiales.

Estas son al menos algunas de las principales conclusiones de un trabajo realizado por el grupo de investigación Water, Environmental and Agricultural Resources Economics (WEARE) del Departamento de Economía, Sociología y Política Agrarias de la Universidad de Córdoba. El estudio, realizado por las investigadoras María del Mar Delgado y María del Mar Borrego, analiza las condiciones gracias a las cuales un acuífero sobreexplotado en la provincia de Granada ha empezado a mostrar signos de recuperación.

El objetivo: identificar innovaciones, políticas y buenas prácticas que garanticen la sostenibilidad de estos recursos y que puedan extrapolarse a otros casos para gestionar el agua subterránea de forma sostenible.

COMARCA DEL ALTIPLANO DE GRANADA

El caso de Fuencaliente: el acuífero que se recuperó

Se trata de una masa de agua subterránea ubicada en Huéscar (Granada), de la que aflora un manantial de aguas termales, del que a su vez parten unas acequias que ya se usaban para regadío hace más de siete siglos. Este manantial se secó por la sobreexplotación, dejando a estos usuarios sin acceso a agua. La entrada en vigor de la Directiva Marco Europea del Agua hizo que se incluyera dentro del catálogo de zonas en riesgo hace más de una década y al monitorizar el acuífero los datos revelaron la proliferación de pozos ilegales y la existencia de sistemas de riego descontrolados.

La investigación ha mostrado la necesidad de analizar la interacción entre aspectos ecológicos y aspectos sociales en la gestión y gobernanza de los recursos naturales. Las decisiones tomadas en el ámbito social están permitiendo la recuperación del recurso natural.

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir tomó una serie de medidas excepcionales para regular la situación, pero lo hizo negociando tanto con los regantes de las acequias tradicionales, como con los nuevos que riegan de pozos para que fuera posible la aceptación de las nuevas reglas”, explica la investigadora Mar Delgado. Se reguló el número de hectáreas permitidas para regadío, se monitorizaron los pozos, instalaron caudalímetros y se limitó la cantidad de agua que podría extraerse en cada una de las parcelas autorizadas.

A su vez, la Confederación logró acuerdos económicos entre las antiguas comunidades de regantes de las acequias tradicionales y las nuevas a las que se les permitió la extracción de pozos. Se hizo una dotación a los regantes de aguas superficiales de un pantano cercano, acordándose que el canon por estas aguas sería pagado por los regantes de los pozos que habían creado la sobreexplotación.

Una vez reguladas las parcelas con derecho a riego, la mayoría de los agricultores que las poseían optaron por arrendar sus tierras a dos grandes productores, especializados en la comercialización de brócoli en el mercado internacional. “En parte, la producción de cultivos de valor añadido permitió asumir el sobrecoste por el uso del agua, pero a su vez, estos productores se aseguraron una dotación de agua anual y la posibilidad de garantizar que sus productos hacen un uso sostenible del aguaaspecto que cada vez preocupa más a los consumidores europeos”, explica la autora principal de la investigación.

El acuífero, actualmente, se está recuperando, y algunas de las recetas que se emplearon “pueden ser replicables en otras zonas”, sobre todo la necesidad de considerar los recursos naturales y los que los usan como sistemas íntimamente interconectados, en los que las acciones de un sistema sobre el otro son mutuas y afectan a los resultados.

El caso analizado pone de manifiesto cómo el monitoreo y el cultivo de productos de alto valor añadido pueden ser algunas de las principales defensas de estos acuíferos. Además, según señala Mar Delgado, la gobernanza es otro de los aspectos fundamentales, “la legislación no siempre funciona de forma impositiva, cuando se buscan soluciones negociadas con los diferentes actores implicados, el uso sostenible tiene más garantías”.

Fuente: UCO

Antonio Román, gerente del GDR Altiplano de Granada: «Dedicar recursos económicos y humanos a temáticas tan importantes como es el agua es una apuesta esencial para el medio rural»

En la Estrategia de Desarrollo Local (EDL) del Altiplano de Granada 2014-2020, tras el proceso participativo con los distintos actores sociales y la ciudadanía para su elaboración, se concretó una línea de ayuda “Una gestión del agua sostenible, eficiente, productiva y mitigadora de conflictos en el Altiplano de Granada”. Esta apuesta está en la línea de la Directiva Marco del Agua (DMA) que unifica las actuaciones en materia de gestión del agua en toda la Unión Europea. Desde el 22 de diciembre del 2000, DMA intenta dar respuesta a la creciente presión que supone el continuo crecimiento de la demanda de agua, de buena calidad y en cantidades suficientes para todos los usos, al mismo tiempo que intenta proteger las aguas en términos cualitativos, cuantitativos y de garantía de su sostenibilidad. La DMA es el asentamiento de los principios fundamentales de la gestión moderna de los recursos hídricos existentes en Europa, pero hacer llegar esta nueva visión al medio rural, no es fácil. Por ello, un proyecto que surge desde la propia población y que pone su foco principal en el agua, está siendo para el GDR del Altiplano de Granada, todo un reto, ya que consiste en incorporar líneas de trabajo más globales ante un recurso limitado como es el agua, uniéndolas a necesidades específicas concretas en su propio territorio.

  • ¿En qué consiste vuestro proyecto? ¿Por qué habéis decidido emprender este proyecto?

En la EDL que elaboramos en el 2016 con todos los agentes sociales del territorio, surgió como temática transversal a afrontar para el Altiplano de Granada, el agua. Había una fractura social, económica y medioambiental entre la parte norte del territorio que defendía el río Castril por su gran valor ecológico, denunciando su trasvase por demandas de agua de la parte de Murcia y Almería; mientras en la zona más al sur, justificaba la demanda de agua, de la subcuenca del Guadiana Menor y sus afluentes, para sus cultivos y el abastecimiento de consumo para la población mayor del territorio, Baza, con 20.412 habitantes, que supone casi un tercio de la población de ambas comarcas.

Hasta ese momento cada zona defendía sus posiciones sin llegar a acuerdos que integraran las distintas demandas siendo uno de los temas de mayor tensión interna en el territorio sin consenso. Cuando empezó el proceso de la elaboración de la EDL del Altiplano de Granda, fue la primera vez que ambas zonas pudieron hablar de esta temática abiertamente y con la mayoría de actores sociales juntos. En ese proceso, la Plataforma Defensa río Castril fue la que más propuestas alternativas aportó, entonces, incidiendo en la necesidad de la defensa del agua como recurso hídrico indispensable para el territorio con una gestión integral del mismo. Toda la información diagnosticada, recibida y puesta en común en ese proceso hizo emerger este proyecto como intento de reducir las tensiones existentes hasta ese momento y avanzar juntos en una mejora de la gestión integral de este recurso básico para el Altiplano de Granada.

Posteriormente, en el 2019, surgió la Asociación de Agricultores, Ganaderos y Productores (AGRAPO) de las comarcas de Baza y Huéscar, que realizó distintas reuniones en el territorio para presentar propuestas conjuntas a la II Fase del Plan Hidrológico del Guadalquivir 2021-2027 y con quienes colaboramos junto con vez el resto de agentes sociales para seguir en esta línea.

En esa colaboración nos dimos cuenta que hacían falta datos más exhaustivos para el territorio y para seguir aportando propuestas más concretas para el Altiplano de Granada. En este momento nuestra entidad ha continuado por esta línea y estamos invirtiendo en diagnósticos que nos están aportando grandes expertos. Tenemos actualmente colaboraciones con la Universidad Politécnica de Madrid y con la Fundación Nueva Cultura de Agua, formada por un grupo de personas profesionales de diferentes ámbitos (académico, empresarial, cultural, social…) de España y Portugal.

Este proyecto quiere aportar a la Confederación del Guadalquivir datos rigurosos de nuestra zona y activar un proceso participativo más amplio que aporte mejoras adaptadas al territorio al III Ciclo del Plan Hidrológico del Guadalquivir en el que estamos actualmente inmersos. Nos gustaría garantizar el artículo 14 de la DMA que habla de las consultas públicas a la ciudadanía e insta a: “…la participación activa de todas las partes interesadas a la aplicación de la presente Directiva, en particular en la elaboración, revisión y actualización de los planes hidrológicos de cuenca”. Incluso queremos conseguir, a medio y largo plazo, un espacio continuo de diálogo con la Confederación del Guadalquivir que se base en una figura que se lleva aplicando en Europa desde 1984, denominada Contrato de Rio. En España sólo existe una experiencia en esta línea en Teruel, asociada al río Matarraña, y nosotros queremos ahora aplicarla por primera vez en Andalucía.

  • ¿Consideras que el acceso seguro al agua sigue siendo un reto para las zonas rurales de la región?

Totalmente, actualmente hay muchos municipios pequeños que no pueden cumplir leyes tan elementales como la de 1991 de la Unión europea, aprobada como directiva 91/271/CEE, sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas, porque realizar las infraestructuras necesarias a escalas pequeñas, con municipios menores de 20.000 habitantes, supone gastos multimillonarios para poblaciones con escasos recursos y con numerosas necesidades. Todavía no se realiza suficiente I+D+I adaptada a lo rural en cuestiones tan importantes como procesos de tratamiento de agua. En el medio rural se necesita sistemas más sencillos para tratamiento de agua adaptados a esos municipios más pequeños. Apoyar la innovación en procesos diseñados realmente para las necesidades del medio rural es un reto y una apuesta clara para el bien común. Muchas zonas rurales estamos en cabeceras de ríos, como es nuestro caso, y el Guadiana Menor, es el mayor afluente que abastece luego al Guadalquivir. Cuidarlo, no esquilmar sus recursos, proteger su valor ecológico y medioambiental y devolver a los cauces de los ríos en las mejores condiciones del agua cuando pasa por sus municipios, es un seguro de vida para el resto de municipios y ciudades que luego tienen que seguir aprovechando el agua. Los pueblos rurales primero tienen que saber cuál es su situación actual, cuántos recursos hídricos necesita su zona y tomar decisiones que orienten a sus economías por una apuesta a medio y largo plazo sostenible para su territorio. Si se hace una gestión y uso del agua responsable estamos protegiendo el medio rural, así como al resto de necesidades en otros territorios; además de a las generaciones futuras como protección de un bien común ambiental.

  • ¿A qué retos se están enfrentando las áreas rurales en la actualidad con respecto al agua y el saneamiento?

La demanda de agua sin un control real de las necesidades exactas de los distintos territorios. La gran amenaza de nuestro territorio es una demanda mayor de este recurso hacia otras zonas, sin asegurar un desarrollo real y sostenible para nuestros territorios. Tenemos que pensar economías sostenibles desde el punto de origen hacia abajo. Las demandas de ciudades y lugares alejados, o de agricultura, ganadería o industria intensiva, tanto interna como externa a los territorios no tiene sentido ante un bien que es escaso a nivel planetario. Si no hacemos un uso responsable del agua con una gestión integral de la misma desde su origen, secaremos y dejaremos sin abastecimiento a zonas rurales que ya por sí, tienen muchas deficiencias. No podemos pedirles a estas zonas que ya tienen carencia de muchas cosas que sean solidarios con zonas alejadas que tienen a sus servicios todas las comodidades. Tenemos que gestionar el agua en origen y hacer una buena planificación de manera coordinada entre todos. Por eso, nosotros vemos como una oportunidad el Plan Hidrológica del Guadalquivir. Entendemos que estamos en un momento vital para diagnosticar bien nuestro territorio, ver las necesidades exactas y cómo nos afecta y, finalmente, aportar opciones viables técnicamente, lógicas, y consensuadas con el territorio.

  • ¿Crees que las zonas rurales están preparadas para hacer frente a las consecuencias del cambio climático?

No, sobre todo porque las zonas rurales son los territorios olvidados en todos los sentidos. Todo el mundo habla de cambio climático, pero pocas veces estamos encontrando miradas y propuestas de solución de esta problemática para y desde el medio rural. Estos territorios tienen escasos o nulos recursos técnicos y humanos que les aporten y ayuden en estos procesos. Las zonas rurales son las que principalmente proveen de recursos, como son el agua, a otras zonas, pero son las últimas en tener datos actualizados de en qué situación se encuentran. En el Altiplano de Granada estamos estudiando hasta qué punto tenemos garantizado el abastecimiento de agua. Existen sistemas de producción más intensivos en otras zonas y ciudades que nos demandan recursos que se encuentran aquí, sin asegurarnos previamente que este recurso abastece las necesidades reales del territorio para luego compartir. Se tacha de insolidarios por ello a territorios rurales que paradójicamente tienen mayores necesidades que esas otras zonas y les repercute en mayor grado el cambio climático. Concretamente el Altiplano de Granada es uno de los territorios más áridos de toda la península con muy bajas precipitaciones al año. Este proyecto puede ayudar a detectar necesidades y fomentar mejoras para la adaptación al cambio climático. Puede, al mismo tiempo, ser un ejemplo y aportar soluciones como buena práctica para otros territorios (tanto rurales como más urbanos). La idea es dejar a los territorios diagnosticar, dialogar y ser corresponsables con la problemática actual de la escasez de recursos, el cambio climático y la sostenibilidad. Debemos trabajar todo el mundo juntos y ser coherente con en el uso integral del agua de manera óptima. La sensibilización, concienciación, información y toma de decisiones responsable para el territorio y para el bien común, es la clave para el avanzar en la lucha contra el cambio climático, y el agua es uno de los recursos clave.

  • ¿Cómo os puede ayudar la metodología LEADER a la hora de enfocar el proyecto?

La metodología LEADER ya nos ha ayudado, de hecho. Cuando empezamos el proceso participativo con la ciudadanía y los actores sociales en nuestro territorio para realizar nuestra Estrategia de Desarrollo Local, este tema era uno de los que a todo el mundo le preocupaba, pero no se atrevían a abordarlo de manera conjunta. La metodología LEADER, con sus procesos de diálogo participativo y de abajo hacia arriba, da la posibilidad de visibilizar aquellas temáticas que estructuralmente más afectan al medio rural. Poder dedicar recursos económicos y humanos a temáticas tan importantes como es el agua, es una apuesta esencial para el medio rural, su economía y su equilibrio con el medio ambiente a corto, medio y largo plazo.

  • ¿Consideras que esta línea de acción debería ser prioritaria para otros GAL?

Totalmente, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) recoge en su sexto Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) que el acceso al agua potable y la garantía de suministro y saneamiento para toda la población de aquí a 2030 tiene que ser en condiciones de suficiencia, calidad, salubridad, aceptabilidad, asequibilidad, igualdad y equidad. Y, según la FAO, la valoración económica del agua a menudo pasa por alto otras dos importantes dimensiones: los valores ambientales, con la función del agua en el ecosistema, y los valores sociales, como la utilización del agua para producir alimentos sosteniblemente. Coordinar la actividad económica, social y medioambiental ante todo lo que significa la cultura del agua, garantiza una mejora de la calidad de vida para la población del medio rural. Apostar por proyectos de estas características, nos ayuda a mejorar las garantías de recursos básicos para la ciudadanía. Son vienes que ante una crisis como la que estamos viviendo del Coronavirus deben dar respuesta a la población en general. Si no cuidamos estos recursos esenciales para la vida, corremos el riesgo que ante situaciones como la que estamos viviendo actualmente, signifiquen tener contaminados recursos esenciales para sobrevivir.

Fuente: REDR

Los cocineros de la España Rural alzan la voz: “Generamos recursos económicos, aportamos a nuestro entorno”

Son reconocidos, tienen estrellas Michelin y soles Repsol, aparecen en las guías de los mejores restaurantes del país, pero además, sus negocios están en pequeñas localidades, en la España Vaciada, se nutren de los productos de su entorno, no tienen que hacer esfuerzo para ser kilómetro 0 porque lo han sido siempre. Son los cocineros rurales, que por primera vez se han reunido para compartir sus inquietudes, sus problemas pero también para alzar su voz, para hacerse oír.

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Despoblación y agua, parecidos razonables

Hace unos meses escribía un artículo que, sin duda, ha sido el que más éxito ha tenido de todos los que he redactado para este blog. Su título “Las Confederaciones Hidrográficas salvarán a la España vacía” es toda una declaración de intenciones en cuanto a la “unidad” necesaria para afrontar este asunto, que ha de ser uno en los que más se impliquen las políticas públicas que aplique el próximo Gobierno de España.

La necesidad de aplicar una visión de conjunto y partir de la base de que no existen soluciones únicas, ni cerradas, es esencial a la hora de abordar el tema. Las distintas reflexiones que me llevaron a escribir el artículo, proceden en su mayoría del TFM que realicé para el Máster Internacional en Empresa y Políticas Públicas, que tiene por título “Despoblación en España: Servicios, Infraestructuras, Política y Sociología”.

Desde entonces hasta ahora, se han sucedido un gran número de manifestaciones relacionadas con este tema, destacando sobremanera la acaecida en Madrid el 31 de marzo de 2019, que se dio en denominar la “Revuelta de la España Vaciada”. Ni la lluvia de aquel domingo de inicios de la primavera, impidió que un gran número de personas provenientes de todos los rincones del país, reivindicaran las mismas condiciones para vivir en su tierra (o la de sus padres o abuelos) que las existentes en todos los demás rincones de la nación.

Tras dos elecciones generales seguidas (¡otra vez!), Teruel Existe ha dado la sorpresa, no sólo por haber conseguido un escaño en el Congreso de los Diputados y dos en el Senado, sino por haber sido la opción política más votada en su circunscripción, añadiendo un nuevo e inédito color al mapa electoral de España.

El éxito de esta formación, hace que empiecen a escucharse rumores, ya sean ciertos o no, de que es posible que otras agrupaciones que representan a provincias despobladas como Soria ¡Ya! u otros de provincias como por ejemplo Cuenca o Zamora, se presenten a las próximas generales, sean cuando sean. En este barullo de movilizaciones, reivindicaciones y análisis de igualdades y desigualdades, hay quien empieza a preguntarse por el papel que han supuesto las CC.AA. en la despoblación de algunas de las provincias que integran.

Incluso está en cuestión la articulación de dichos territorios en su configuración actual. Valdría por ejemplo el caso de León, para la que se barajaron (y aún se siguen hablando de esto) distintas opciones para darle cabida en el Estado de las autonomías: una comunidad propia uniprovincial, una astur-leonesa, una uniéndose a Zamora y Salamanca o la que finalmente se decidió que es como está ahora.

Pero todo esto es “música” y con ello no quiero decir que lo que acabo de mencionar no tenga su relevancia, sino que, al final discutimos con que si “son algos o si son podencos” y nos olvidamos de lo importante, que es vertebrar el territorio y hacer que cualquier persona tenga, de forma efectiva, el acceso a los mismos servicios, se encuentre donde se encuentre.

En una época en la que todo está conectado y que los avances han hecho que disfrutemos en nuestro día a día de cosas increíbles, no tiene ningún sentido que por barreras administrativas, unos territorios se desarrollen más que otros. Y esto vale para despoblación y vale también para agua, con lo que conectaré más adelante.

A la hora de estudiar la despoblación en España, yo siempre lo hago desde la perspectiva del mapa que ha confeccionado la iniciativa Serranía Celtibérica y que sirve para ilustrar, en este caso a nivel Europa, el encabezamiento de este artículo. Lo que queda visto con éste, es que las zonas despobladas no entienden de límites provinciales ni autonómicos, y es de ahí su relación con las Confederaciones Hidrográficas. Igual que hay un asentado concepto de “Unidad de Cuenca” que todo el mundo reconoce y eso hace que todo lo que tenga que ver con un cauce principal esté centralizado en una única entidad, con rango de Organismo Autónomo, es perfectamente factible equipararlo con lo que sería la “Unidad de Zona Despoblada”, que iría ligado no a un cauce sino a una zona continua donde la densidad de población sea especialmente baja.

Desde esta equiparación y posible comparación entre la situación del agua en España y por dónde podrían ir los tiros de unas posibles soluciones –o inicio de las mismas para la despoblación-, caben al menos y sin ánimo de ser exhaustivo, las siguientes ideas:

  • Colaboración de las distintas administraciones. Fundamental. Ahora mismo hay distintos Comisionados frente al Reto Demográfico (o nombres similares) además del estatal, cada comunidad autónoma tiene el suyo, o una Dirección General o similar integrando en alguna consejería. Pero si no hay comunicación entre ellos, la cosa no funciona. Esto es equiparable a algunas situaciones que se dan respecto al agua cuando confederaciones, diputaciones, comunidades y Estado no logran entenderse.
  • En las zonas con bajas densidades de población, es necesario invertir; sin inversión no hay desarrollo. Pero para invertir, hay que saber cómo financiar. Buscar soluciones imaginativas de financiación, será clave para el éxito de este punto.
  • Avanzar hacia estrategias comarcales, supramunicipales, mancomunadas, etc. Difícilmente los municipios pequeños y con muy poca población conseguirán la fuerza necesaria para lograr sus objetivos, siendo el principal, mantenerse a flote y ser un lugar atractivo para vivir. Sólo así se conseguirán unidades de gestión de tamaño adecuado que haga viable técnica, económica y ambientalmente, en cada zona, el servicio de agua urbana. En definitiva, la búsqueda de economías de escala es necesaria.
  • Contar con la opinión de las personas expertas. Se necesita un gran abanico de profesionales para hacer un correcto análisis de la situación y de las posibles soluciones. Sin duda la ingeniería será clave para la cohesión territorial, las comunicaciones y el mantenimiento de los servicios, pero profesionales de todas las categorías y especialidades se necesitan para sacar adelante cualquier proyecto.
  • Aplicar I+D+i para que innovación y nuevas tecnologías lleguen a las áreas rurales de la misma manera que ya se hace en las grandes urbes.
  • Enfatizar el respeto por el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático, en los nuevos modelos territoriales a desarrollar.
  • Dar cabida a iniciativas de todo tipo, contando con las empresas y los individuos, más allá de lo que pueda lanzar y aportar la propia Administración.
  • Políticas públicas que favorezcan todo lo anterior; en definitiva, voluntad política comprometida con las zonas más despobladas y sus servicios.

Comparando estas propuestas con algunas de las que se proponen para el sector del agua urbana, se ve que van en una línea muy similar.

La despoblación es un hecho que afecta a buena parte de Europa, como se puede ver en la imagen que ilustra la cabecera de este texto, pero es especialmente intensa en España. Tal es así que en la COP25 que se celebra en nuestro país bajo la presidencia de Chile en los días en que se publica este artículo, se ha hablado también de despoblación y desarrollo rural, ya que el campo es clave para el medio ambiente.

La forma en que están distribuidos los habitantes por regiones y éstos dentro de cada región, hace que los servicios básicos, desde el agua urbana a todos los demás, tengan más o menos dificultades a la hora de mantenerlos. Dentro del escenario de la COP25, recuerdo una charla de la Consejera de Infraestructuras y Movilidad de la Xunta de Galicia, que se centraba precisamente en el servicio de aguas, de la dificultad adicional que supone el hecho que Galicia tenga la mayoría de su población concentrada en la costa, pero que, como es lógico, haya que prestar el mismo servicio de calidad en las urbes que en las zonas rurales del interior de la comunidad gallega.

En definitiva, seguramente será porque en el día a día trabajo en temas de agua, lo que me ha llevado a establecer claros paralelismos -aquí he expuesto unas breves notas- entre la problemática que presenta la despoblación y la que presenta la falta de inversión en agua urbana (especialmente, fuera de las grandes ciudades). Para ambos problemas, que al final son uno sólo (la gestión de los servicios) es necesario adoptar medidas urgentes, antes de que sea demasiado tarde.

Artículo de José Antonio Rodríguez de la Cruz publicado en Iagua.es

La esperanza del clima es rural y violeta

En todo el mundo se está viviendo una revolución. Ningún país se salva. Se vive en las calles y también en los campos. Está en el aire. La revolución de la temperatura global tiene en jaque a todo el planeta, incluidos aquellos que niegan el cambio climático o se quieren aprovechar de él.

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El Altiplano de Granada se posiciona en contra de los pozos de emergencia de Alcóntar y la reactivación del trasvase Negratín-Almanzora

 

El pasado lunes se celebró una reunión convocada por el GDR Altiplano de Granada en Baza para dar una respuesta desde el territorio a los proyectos anunciados por parte de la Junta de Andalucía de construir unos pozos de emergencia en el municipio de Alcóntar, así como a la posibilidad anunciada de que se reactivase de manera provisional el trasvase Negratín-Almanzora, suspendido en este momento por el bajo nivel de agua embalsada.

En la reunión estuvieron presentes los ayuntamientos de Baza, Benamaurel, Caniles, Castril, Freila y Cúllar, la Mancomunidad de Baza, la Asociación AGAPRO, la asociación de empresarios de Huéscar, cooperativas agroalimentarias de Granada, la plataforma en defensa del río Castril, la Plataforma en defensa del agua del  Almanzora, la plataforma protección del Guadiana Menor.

En dicha reunión se puso de manifiesto una total unidad en las comarcas de Baza y Huéscar y una frontal oposición a que se construyan los pozos de emergencia en Alcóntar y a que se reactive el trasvase Negratín-Almanzora. Tanto ayuntamientos, mancomunidades y entidades privadas y asociativas del territorio muestran su unidad en la defensa de un uso sostenible del agua, y en la defensa de los intereses de estas comarcas ante la presión insaciable de un modelo productivo insostenible que demanda cada vez más agua, saltándose incluso la legalidad para conseguirla.

En este sentido, desde las comarcas de Baza y Huéscar no se entiende que haya problemas de abastecimiento en algunos municipios almerienses que se abastecen con el trasvase, ya que en lo que va de año se han trasvasado 6,5 hm3 desde el Negratín para uso como abastecimiento, una cantidad de agua que daría para suministrar a 70.000 habitantes durante todo un año.

En este sentido, desde el territorio se van a poner en marcha consultas a las distintas administraciones para aclarar el uso que se le está dando al agua que sale del Negratín a través del trasvase, porque es incomprensible que se hayan trasvasado 46 hm3 en total para regadío y abastecimiento durante 2019, y no se hayan hecho las previsiones necesarias para abastecer a los núcleos urbanos, priorizando a la agricultura antes que al abastecimiento humano.

Además, se pide tanto desde las comarcas de Baza y Huéscar como desde el Almanzora que se estudien, si fuera necesario, otras alternativas como la puesta en marcha de la desaladora conectada directamente con la localidad de Albox, o que se traten las aguas de los pozos existentes en las localidades que tienen problemas para que el agua sea apta para el consumo.

Todas las entidades mostraron su preocupación por el proyecto de los pozos de emergencia de Alcóntar, localidad almeriense situada justo en el límite de la provincia de Granada. La extracción de agua de estos pozos afectaría a los acuíferos de los municipios más cercanos, sobre todo Baza y Caniles, sin una justificación de declaración de sequía extrema que daría cobertura legal a esta actuación.

Los acuíferos de la zona están al límite de la sobreexplotación, y actuaciones como la de estos “macro-pozos”, con una capacidad de extracción de hasta 5 hm3, pondrían el peligro el frágil equilibrio en que se encuentras las aguas subterráneas de este territorio.

Igualmente se manifiesta un posicionamiento totalmente contrario a la reactivación del trasvase Negratín-Almanzora. Hay que recordar que la ley que regula el trasvase dice tajantemente que no se puede trasvasar agua cuando el nivel de agua embalsada del Negratín está por debajo de los 210 hm3 o el sistema de regulación general del Guadalquivir está por debajo del 30%. Actualmente, el pantano tiene embalsados 195 hm3 y el sistema de regulación general está en el 28,64 %, por lo que no se cumplen ninguna de las condiciones legales para reactivar el trasvase.

Además, no se entiende que en previsión de restricciones al uso del agua del Negratín para el próximo año, se intente esquilmar este recurso por una mala planificación o un mal uso del agua en los gestores del agua del trasvase.

Hay que recordar también que desde el 16 de agosto hasta el 1 de octubre se siguió trasvasando agua hacia Almanzora a pesar de que el agua embalsada en el Negratín bajó de los 210 hm3, gracias a la cesión de derechos de otras comunidades de regantes del bajo Gualdalquivir. Este punto está siendo estudiado para comprobar la legalidad de la cesión de derechos en este caso, que podría incumplir la Ley de Aguas.

En definitiva, las comarcas de Baza y Huéscar demandan transparencia absoluta en el agua que sale del territorio. Un territorio que ve cómo el agua se va hacia otras zonas, mientras todavía están pendientes de ejecutar los riegos prometidos hace tres décadas para miles de agricultores. Un territorio que quiere proteger, además, su entorno y los valores medioambientales de sus ríos y acuíferos para las generaciones futuras.

 

 

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