Categoría: Desarrollo Sostenible

Francisco Palomares, presidente GDR Medio Guadalquivir: “Leader genera confianza entre la población y hace más eficaz el trabajo de los Grupos de Desarrollo Rural”

 

El presidente del GDR Medio Guadalquivir, Francisco Palomares reclama un mayor protagonismo de los Grupos de Desarrollo Rural en el diseño y aplicación de las políticas dirigidas a frenar la población. Ese liderazgo- sostiene Palomares- depende de que los Grupos recuperen el método LEADER donde las decisiones se toman de abajo arriba. “LEADER genera confianza entre la población y hace nuestro trabajo más eficaz”, expresa.

Palomares repasa en esta entrevista a ARA, el compromiso de los Grupos de Desarrollo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y habla del papel del GDR en el territorio: “Es un catalizador de iniciativas facilitando que se entable una red de confianza y de relaciones con los actores locales  ”. En definitiva, el GDR es un agente central en el territorio pues conoce sus necesidades y qué agentes pueden dar respuesta a ellas. Además, tienen una visión conjunta de los sectores del territorio para impulsar sinergias y complementariedades ente ellos.

  • ¿Qué beneficios ha aportado LEADER a su territorio?

 Después de más de 20 años de existencia del GDR en el Medio Guadalquivir, el trabajo realizado ha supuesto, más allá de los cientos de proyectos que se han apoyado, muchos del sector privado y también del sector público y que han ayudado a crear empleo y economía, la aportación de una forma distinta de enfrentarse a los problemas del mundo rural. El GDR ha generado una red de relaciones muy importante, generando compromisos con el territorio de muchas empresas y de personas, que ha sido muy beneficioso. Se han apoyado a los principales sectores del territorio desde enfoques diferentes y de manera transversal. Se ha aportado una perspectiva amplia enfocando el territorio como un espacio útil para el desarrollo de las relaciones socioeconómicas y culturales y, por tanto, para mejorar la situación de sus pueblos y de sus habitantes.

  • ¿Qué proyectos destacaría del actual programa 2014-2020?

La verdad que este último período está teniendo muchas dificultades, y está siendo muy difícil trabajar y desarrollar los proyectos. Los procedimientos son interminables y el protagonismo de los GDR y de sus Juntas Directivas ha quedado reducido a la mínima expresión. Los valores fundamentales que nos diferencian y que nos han hecho eficaces han sido neutralizados, por lo que los proyectos están siendo muy difíciles de sacar adelante. No obstante, yo destacaría que, a pesar de todo ello, hemos conseguido mantener el trabajo con nuestros sectores fundamentales, como el agroalimentario o el turístico, manteniendo la estrategia proyectada desde hace tanto tiempo para potenciarlos, siempre con el apoyo empresarial.

  • ¿Qué papel desempeña el GDR en el territorio?

Yo definiría al GDR como un catalizador de iniciativas del territorio, con una red de confianza y de relaciones que, con el trascurso del tiempo, se ha generado con gran parte de los actores locales. Y lo más importante es que la sociedad nos considere útiles. Pero para ello es necesario que se respete el modelo Leader.  Hay que recuperar el modelo Leader que es el que nos hace ser eficaces en nuestro trabajo y dar resultados.

  • ¿Cómo pueden contribuir las políticas rurales y, en concreto, los Grupos de Desarrollo Rural a frenar la despoblación?

En estos últimos tiempos, parece que todos, especialmente desde la perspectiva urbana, se han dado cuenta de que el mundo rural se está despoblando. Todos hablan de despoblación o despoblamiento, como si, de pronto, se hubiera descubierto algo nuevo. Y, curiosamente, para eso es para lo que los Grupos de Desarrollo Rural llevamos trabajando casi tres décadas, para evitar el despoblamiento. Es más, yo diría que responde a nuestra naturaleza y es el objeto de nuestra fundación. Nuestro fin principal ha sido y es fijar la población en nuestros pueblos. Y Leader nace para ello como modelo alternativo a las políticas tradicionales que eran incapaces de frenar el éxodo rural en Europa. Por tanto, si hay alguna entidad que esté preparada y entrenada en el diseño y la aplicación de políticas y actuaciones para frenar el despoblamiento, somos los Grupos de Desarrollo Rural. Para ello es fundamental recuperar nuestro modelo Leader: decisiones de abajo hacia arriba.

No creo que se trate de repetir modelos ineficaces, basados exclusivamente en políticas diseñadas desde los centros políticos-administrativos por “personas expertas”, normalmente del mundo urbano. Se trata, por tanto, de realizar la tarea para la que fuimos diseñados. Entiendo así que los Grupos tenemos que ser protagonistas de esas políticas dirigidas a frenar el despoblamiento, tanto en el diseño como, en gran medida, en su aplicación.

  • Una de las claves en el desarrollo rural es el papel de las mujeres y jóvenes ¿cómo se puede potenciar su participación? 

Con carácter general, la participación es una de los pilares fundamentales  del desarrollo rural con enfoque Leader. El poner especial énfasis en la participación específica tanto de mujeres como jóvenes, responde a factores diferentes, pero igualmente decisivos. La necesidad de participación de las mujeres responde a una cuestión de justicia y de igualdad. Es importantísimo que consigamos que las mujeres tengan cotas de igualdad suficientes para que estén presentes en los consejos rectores de las cooperativas, que haya más mujeres dirigiendo nuestras empresas, y nuestras asociaciones empresariales, sociales o culturales, en definitiva, que participen en toda la realidad de nuestros territorios.

En un escenario de igualdad conseguiremos aprovechar al máximo el valor de toda la población. Hay que seguir trabajando, por tanto, en sensibilización, en concienciación –la educación es muy importante-, en proyectos específicos y también en incentivos que primen la igualdad.

El tema de los jóvenes, evidentemente, es otra cuestión. Volviendo al tema del despoblamiento, en nuestros territorios, como en otros muchos de Andalucía, no tenemos pueblos abandonados o con diez o quince habitantes, lo que no hace muy patente el despoblamiento, como ocurre en Castilla León o en Asturias. Pero, siendo nuestros pueblos de mayor dimensión, también perdemos población, si bien de forma menos alarmante cuantitativamente,  pero sí preocupante  ya que la pirámide de población se está estrechando por la base y ensanchándose por la cúspide. Es decir, menos nacimientos,  perdemos jóvenes y se envejece nuestra población. Por tanto, debemos de actuar en generar condiciones para que los jóvenes puedan desarrollarse en nuestros pueblos, puedan trabajar o realizar los trabajos para los que se han formado, consideren que existen oportunidades, diferentes, pero óptimas para su desarrollo personal y profesional. Creo que es una tarea perentoria.

  • – ¿Cómo los Grupos de Desarrollo rural están cumpliendo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030? 

Los Grupos de Desarrollo nos hemos comprometido con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de forma ineludible pues, en gran medida, nuestro trabajo va muy enfocado a la consecución, en concreto, de algunos de ellos. La sistematización de estos objetivos y la asunción por todas las instituciones y por la propia sociedad de la necesidad de su cumplimiento, significa generalizar la sostenibilidad como principio.

En la medida de nuestras posibilidades estamos trabajando por la igualdad y la inclusión, por la conservación del medio ambiente y la mitigación del cambio climático, por una agricultura sostenible, por el uso de las energías sostenibles, por el empleo y una economía local sostenible, responsable y comprometida. En definitiva, creo que desde los Grupos de Desarrollo Rural estamos trabajando por el cumplimiento de los ODS y además estamos convencidos de esa necesidad.

A tener en cuenta: 

Municipios del GDR: Almodóvar del Río, Bujalance, Cañete de las Torres, Córdoba (Excluido núcleo de población principal), El Carpio, Fuente Palmera, Guadalcázar, La Carlota, La Victoria, Palma del Río, Pedro Abad, Posadas, Villa del Río y Villafranca de Córdoba.

Estrategia de Desarrollo Local: Valle del Guadalquivir 2020, una apuesta por la mejora de la competitividad, la especialización de los sectores económicos, y por la mejora de la calidad de vida de la población en el territorio del Medio Guadalquivir

Presupuesto EDL: 3.212.733,73 €

Fuente: ARA/GDR Medio Guadalquivir

Las aguas subterráneas, un recurso amenazado que requiere una gestión sostenible

El grupo ‘WEARE’ de UCO analiza un caso de recuperación de acuíferos y concluye que el monitoreo, la gobernanza y el uso del agua para cultivos de alto valor son algunas de las claves para garantizar la sostenibilidad de estas reservas

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) las aguas subterráneas abastecen de agua dulce a la mitad de la población mundial y representan el 43% del agua utilizada para el riego. A pesar de su importancia, se calcula que alrededor de un tercio de los mayores acuíferos del planeta se están agotando rápidamente y que el 20% está siendo sobreexplotado.

En España, un país en el que un gran número de cultivos se riegan con aguas subterráneas, los datos científicos demuestran que la tasa de extracción está superando con creces a la de reposición de agua.

El uso de sistemas de monitoreo, el empleo de cultivos de alto valor añadido y la gobernanza, entendida como una forma de gestionar recursos contando con todos los sectores, podrían ser algunos de los principales salvavidas de estos acuíferos sobreexplotados que, a pesar de ser claves para la agricultura, se están viendo sometidos a una fuerte presión por el aumento de la población, las dificultades para cumplir la regulación ante un recurso que normalmente no está a la vista y la escasez de precipitaciones y recursos hídricos superficiales.

Estas son al menos algunas de las principales conclusiones de un trabajo realizado por el grupo de investigación Water, Environmental and Agricultural Resources Economics (WEARE) del Departamento de Economía, Sociología y Política Agrarias de la Universidad de Córdoba. El estudio, realizado por las investigadoras María del Mar Delgado y María del Mar Borrego, analiza las condiciones gracias a las cuales un acuífero sobreexplotado en la provincia de Granada ha empezado a mostrar signos de recuperación.

El objetivo: identificar innovaciones, políticas y buenas prácticas que garanticen la sostenibilidad de estos recursos y que puedan extrapolarse a otros casos para gestionar el agua subterránea de forma sostenible.

COMARCA DEL ALTIPLANO DE GRANADA

El caso de Fuencaliente: el acuífero que se recuperó

Se trata de una masa de agua subterránea ubicada en Huéscar (Granada), de la que aflora un manantial de aguas termales, del que a su vez parten unas acequias que ya se usaban para regadío hace más de siete siglos. Este manantial se secó por la sobreexplotación, dejando a estos usuarios sin acceso a agua. La entrada en vigor de la Directiva Marco Europea del Agua hizo que se incluyera dentro del catálogo de zonas en riesgo hace más de una década y al monitorizar el acuífero los datos revelaron la proliferación de pozos ilegales y la existencia de sistemas de riego descontrolados.

La investigación ha mostrado la necesidad de analizar la interacción entre aspectos ecológicos y aspectos sociales en la gestión y gobernanza de los recursos naturales. Las decisiones tomadas en el ámbito social están permitiendo la recuperación del recurso natural.

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir tomó una serie de medidas excepcionales para regular la situación, pero lo hizo negociando tanto con los regantes de las acequias tradicionales, como con los nuevos que riegan de pozos para que fuera posible la aceptación de las nuevas reglas”, explica la investigadora Mar Delgado. Se reguló el número de hectáreas permitidas para regadío, se monitorizaron los pozos, instalaron caudalímetros y se limitó la cantidad de agua que podría extraerse en cada una de las parcelas autorizadas.

A su vez, la Confederación logró acuerdos económicos entre las antiguas comunidades de regantes de las acequias tradicionales y las nuevas a las que se les permitió la extracción de pozos. Se hizo una dotación a los regantes de aguas superficiales de un pantano cercano, acordándose que el canon por estas aguas sería pagado por los regantes de los pozos que habían creado la sobreexplotación.

Una vez reguladas las parcelas con derecho a riego, la mayoría de los agricultores que las poseían optaron por arrendar sus tierras a dos grandes productores, especializados en la comercialización de brócoli en el mercado internacional. “En parte, la producción de cultivos de valor añadido permitió asumir el sobrecoste por el uso del agua, pero a su vez, estos productores se aseguraron una dotación de agua anual y la posibilidad de garantizar que sus productos hacen un uso sostenible del aguaaspecto que cada vez preocupa más a los consumidores europeos”, explica la autora principal de la investigación.

El acuífero, actualmente, se está recuperando, y algunas de las recetas que se emplearon “pueden ser replicables en otras zonas”, sobre todo la necesidad de considerar los recursos naturales y los que los usan como sistemas íntimamente interconectados, en los que las acciones de un sistema sobre el otro son mutuas y afectan a los resultados.

El caso analizado pone de manifiesto cómo el monitoreo y el cultivo de productos de alto valor añadido pueden ser algunas de las principales defensas de estos acuíferos. Además, según señala Mar Delgado, la gobernanza es otro de los aspectos fundamentales, “la legislación no siempre funciona de forma impositiva, cuando se buscan soluciones negociadas con los diferentes actores implicados, el uso sostenible tiene más garantías”.

Fuente: UCO

Antonio Román, gerente del GDR Altiplano de Granada: «Dedicar recursos económicos y humanos a temáticas tan importantes como es el agua es una apuesta esencial para el medio rural»

En la Estrategia de Desarrollo Local (EDL) del Altiplano de Granada 2014-2020, tras el proceso participativo con los distintos actores sociales y la ciudadanía para su elaboración, se concretó una línea de ayuda “Una gestión del agua sostenible, eficiente, productiva y mitigadora de conflictos en el Altiplano de Granada”. Esta apuesta está en la línea de la Directiva Marco del Agua (DMA) que unifica las actuaciones en materia de gestión del agua en toda la Unión Europea. Desde el 22 de diciembre del 2000, DMA intenta dar respuesta a la creciente presión que supone el continuo crecimiento de la demanda de agua, de buena calidad y en cantidades suficientes para todos los usos, al mismo tiempo que intenta proteger las aguas en términos cualitativos, cuantitativos y de garantía de su sostenibilidad. La DMA es el asentamiento de los principios fundamentales de la gestión moderna de los recursos hídricos existentes en Europa, pero hacer llegar esta nueva visión al medio rural, no es fácil. Por ello, un proyecto que surge desde la propia población y que pone su foco principal en el agua, está siendo para el GDR del Altiplano de Granada, todo un reto, ya que consiste en incorporar líneas de trabajo más globales ante un recurso limitado como es el agua, uniéndolas a necesidades específicas concretas en su propio territorio.

  • ¿En qué consiste vuestro proyecto? ¿Por qué habéis decidido emprender este proyecto?

En la EDL que elaboramos en el 2016 con todos los agentes sociales del territorio, surgió como temática transversal a afrontar para el Altiplano de Granada, el agua. Había una fractura social, económica y medioambiental entre la parte norte del territorio que defendía el río Castril por su gran valor ecológico, denunciando su trasvase por demandas de agua de la parte de Murcia y Almería; mientras en la zona más al sur, justificaba la demanda de agua, de la subcuenca del Guadiana Menor y sus afluentes, para sus cultivos y el abastecimiento de consumo para la población mayor del territorio, Baza, con 20.412 habitantes, que supone casi un tercio de la población de ambas comarcas.

Hasta ese momento cada zona defendía sus posiciones sin llegar a acuerdos que integraran las distintas demandas siendo uno de los temas de mayor tensión interna en el territorio sin consenso. Cuando empezó el proceso de la elaboración de la EDL del Altiplano de Granda, fue la primera vez que ambas zonas pudieron hablar de esta temática abiertamente y con la mayoría de actores sociales juntos. En ese proceso, la Plataforma Defensa río Castril fue la que más propuestas alternativas aportó, entonces, incidiendo en la necesidad de la defensa del agua como recurso hídrico indispensable para el territorio con una gestión integral del mismo. Toda la información diagnosticada, recibida y puesta en común en ese proceso hizo emerger este proyecto como intento de reducir las tensiones existentes hasta ese momento y avanzar juntos en una mejora de la gestión integral de este recurso básico para el Altiplano de Granada.

Posteriormente, en el 2019, surgió la Asociación de Agricultores, Ganaderos y Productores (AGRAPO) de las comarcas de Baza y Huéscar, que realizó distintas reuniones en el territorio para presentar propuestas conjuntas a la II Fase del Plan Hidrológico del Guadalquivir 2021-2027 y con quienes colaboramos junto con vez el resto de agentes sociales para seguir en esta línea.

En esa colaboración nos dimos cuenta que hacían falta datos más exhaustivos para el territorio y para seguir aportando propuestas más concretas para el Altiplano de Granada. En este momento nuestra entidad ha continuado por esta línea y estamos invirtiendo en diagnósticos que nos están aportando grandes expertos. Tenemos actualmente colaboraciones con la Universidad Politécnica de Madrid y con la Fundación Nueva Cultura de Agua, formada por un grupo de personas profesionales de diferentes ámbitos (académico, empresarial, cultural, social…) de España y Portugal.

Este proyecto quiere aportar a la Confederación del Guadalquivir datos rigurosos de nuestra zona y activar un proceso participativo más amplio que aporte mejoras adaptadas al territorio al III Ciclo del Plan Hidrológico del Guadalquivir en el que estamos actualmente inmersos. Nos gustaría garantizar el artículo 14 de la DMA que habla de las consultas públicas a la ciudadanía e insta a: “…la participación activa de todas las partes interesadas a la aplicación de la presente Directiva, en particular en la elaboración, revisión y actualización de los planes hidrológicos de cuenca”. Incluso queremos conseguir, a medio y largo plazo, un espacio continuo de diálogo con la Confederación del Guadalquivir que se base en una figura que se lleva aplicando en Europa desde 1984, denominada Contrato de Rio. En España sólo existe una experiencia en esta línea en Teruel, asociada al río Matarraña, y nosotros queremos ahora aplicarla por primera vez en Andalucía.

  • ¿Consideras que el acceso seguro al agua sigue siendo un reto para las zonas rurales de la región?

Totalmente, actualmente hay muchos municipios pequeños que no pueden cumplir leyes tan elementales como la de 1991 de la Unión europea, aprobada como directiva 91/271/CEE, sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas, porque realizar las infraestructuras necesarias a escalas pequeñas, con municipios menores de 20.000 habitantes, supone gastos multimillonarios para poblaciones con escasos recursos y con numerosas necesidades. Todavía no se realiza suficiente I+D+I adaptada a lo rural en cuestiones tan importantes como procesos de tratamiento de agua. En el medio rural se necesita sistemas más sencillos para tratamiento de agua adaptados a esos municipios más pequeños. Apoyar la innovación en procesos diseñados realmente para las necesidades del medio rural es un reto y una apuesta clara para el bien común. Muchas zonas rurales estamos en cabeceras de ríos, como es nuestro caso, y el Guadiana Menor, es el mayor afluente que abastece luego al Guadalquivir. Cuidarlo, no esquilmar sus recursos, proteger su valor ecológico y medioambiental y devolver a los cauces de los ríos en las mejores condiciones del agua cuando pasa por sus municipios, es un seguro de vida para el resto de municipios y ciudades que luego tienen que seguir aprovechando el agua. Los pueblos rurales primero tienen que saber cuál es su situación actual, cuántos recursos hídricos necesita su zona y tomar decisiones que orienten a sus economías por una apuesta a medio y largo plazo sostenible para su territorio. Si se hace una gestión y uso del agua responsable estamos protegiendo el medio rural, así como al resto de necesidades en otros territorios; además de a las generaciones futuras como protección de un bien común ambiental.

  • ¿A qué retos se están enfrentando las áreas rurales en la actualidad con respecto al agua y el saneamiento?

La demanda de agua sin un control real de las necesidades exactas de los distintos territorios. La gran amenaza de nuestro territorio es una demanda mayor de este recurso hacia otras zonas, sin asegurar un desarrollo real y sostenible para nuestros territorios. Tenemos que pensar economías sostenibles desde el punto de origen hacia abajo. Las demandas de ciudades y lugares alejados, o de agricultura, ganadería o industria intensiva, tanto interna como externa a los territorios no tiene sentido ante un bien que es escaso a nivel planetario. Si no hacemos un uso responsable del agua con una gestión integral de la misma desde su origen, secaremos y dejaremos sin abastecimiento a zonas rurales que ya por sí, tienen muchas deficiencias. No podemos pedirles a estas zonas que ya tienen carencia de muchas cosas que sean solidarios con zonas alejadas que tienen a sus servicios todas las comodidades. Tenemos que gestionar el agua en origen y hacer una buena planificación de manera coordinada entre todos. Por eso, nosotros vemos como una oportunidad el Plan Hidrológica del Guadalquivir. Entendemos que estamos en un momento vital para diagnosticar bien nuestro territorio, ver las necesidades exactas y cómo nos afecta y, finalmente, aportar opciones viables técnicamente, lógicas, y consensuadas con el territorio.

  • ¿Crees que las zonas rurales están preparadas para hacer frente a las consecuencias del cambio climático?

No, sobre todo porque las zonas rurales son los territorios olvidados en todos los sentidos. Todo el mundo habla de cambio climático, pero pocas veces estamos encontrando miradas y propuestas de solución de esta problemática para y desde el medio rural. Estos territorios tienen escasos o nulos recursos técnicos y humanos que les aporten y ayuden en estos procesos. Las zonas rurales son las que principalmente proveen de recursos, como son el agua, a otras zonas, pero son las últimas en tener datos actualizados de en qué situación se encuentran. En el Altiplano de Granada estamos estudiando hasta qué punto tenemos garantizado el abastecimiento de agua. Existen sistemas de producción más intensivos en otras zonas y ciudades que nos demandan recursos que se encuentran aquí, sin asegurarnos previamente que este recurso abastece las necesidades reales del territorio para luego compartir. Se tacha de insolidarios por ello a territorios rurales que paradójicamente tienen mayores necesidades que esas otras zonas y les repercute en mayor grado el cambio climático. Concretamente el Altiplano de Granada es uno de los territorios más áridos de toda la península con muy bajas precipitaciones al año. Este proyecto puede ayudar a detectar necesidades y fomentar mejoras para la adaptación al cambio climático. Puede, al mismo tiempo, ser un ejemplo y aportar soluciones como buena práctica para otros territorios (tanto rurales como más urbanos). La idea es dejar a los territorios diagnosticar, dialogar y ser corresponsables con la problemática actual de la escasez de recursos, el cambio climático y la sostenibilidad. Debemos trabajar todo el mundo juntos y ser coherente con en el uso integral del agua de manera óptima. La sensibilización, concienciación, información y toma de decisiones responsable para el territorio y para el bien común, es la clave para el avanzar en la lucha contra el cambio climático, y el agua es uno de los recursos clave.

  • ¿Cómo os puede ayudar la metodología LEADER a la hora de enfocar el proyecto?

La metodología LEADER ya nos ha ayudado, de hecho. Cuando empezamos el proceso participativo con la ciudadanía y los actores sociales en nuestro territorio para realizar nuestra Estrategia de Desarrollo Local, este tema era uno de los que a todo el mundo le preocupaba, pero no se atrevían a abordarlo de manera conjunta. La metodología LEADER, con sus procesos de diálogo participativo y de abajo hacia arriba, da la posibilidad de visibilizar aquellas temáticas que estructuralmente más afectan al medio rural. Poder dedicar recursos económicos y humanos a temáticas tan importantes como es el agua, es una apuesta esencial para el medio rural, su economía y su equilibrio con el medio ambiente a corto, medio y largo plazo.

  • ¿Consideras que esta línea de acción debería ser prioritaria para otros GAL?

Totalmente, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) recoge en su sexto Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) que el acceso al agua potable y la garantía de suministro y saneamiento para toda la población de aquí a 2030 tiene que ser en condiciones de suficiencia, calidad, salubridad, aceptabilidad, asequibilidad, igualdad y equidad. Y, según la FAO, la valoración económica del agua a menudo pasa por alto otras dos importantes dimensiones: los valores ambientales, con la función del agua en el ecosistema, y los valores sociales, como la utilización del agua para producir alimentos sosteniblemente. Coordinar la actividad económica, social y medioambiental ante todo lo que significa la cultura del agua, garantiza una mejora de la calidad de vida para la población del medio rural. Apostar por proyectos de estas características, nos ayuda a mejorar las garantías de recursos básicos para la ciudadanía. Son vienes que ante una crisis como la que estamos viviendo del Coronavirus deben dar respuesta a la población en general. Si no cuidamos estos recursos esenciales para la vida, corremos el riesgo que ante situaciones como la que estamos viviendo actualmente, signifiquen tener contaminados recursos esenciales para sobrevivir.

Fuente: REDR

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