12 ideas para revitalizar los pueblos: un Erasmus de alcaldes y un Uber rural

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Un centenar de personas vinculadas con la España despoblada proponen iniciativas innovadoras para dinamizar el territorio. Se hacen llamar el G-100. Son 50 hombres y 50 mujeres de todo el país y quieren darle un vuelco al mundo rural. Reivindican la fuerza de los pueblos. Aunque estén envejecidos, masculinizados o pierdan habitantes.

Están convencidos de que la solución debe venir desde abajo, desde el terreno. Así que ellos, entusiasmados con la vida rural, quieren entusiasmar. Por ello llevan dos meses y medio trabajando de forma voluntaria para encontrar soluciones. ¿Que no hay oferta de vivienda? Pues habrá que trazar un mapa del territorio y desarrollar un portal que muestre las opciones reales. ¿Que no hay transporte? ¿Por qué no crear una especie de BlaBlaCar adaptado al medio?.

El mundo rural está en efervescencia. Se suceden foros, propuestas, debates que surgen desde la sociedad, que quiere ligar la innovación y la creatividad a los pueblos. Este domingo hay prevista una manifestación en Madrid, cuyos organizadores llaman a la “revuelta de la España vaciada”. Pero el tema también ha saltado a la agenda política. Los partidos lo incluyen en sus programas electorales. El Consejo de Ministros aprobó el viernes las líneas generales de la estrategia para hacer frente al reto demográfico, que incluye 80 medidas como el desarrollo de ayudas al emprendimiento y el empleo de los jóvenes o la extensión de la banda ancha.

Las cifras hablan por sí solas. El 30% del territorio concentra el 90% de la población. Casi el 62% de los municipios han perdido vecinos entre 2001 y 2017, según datos del Comisionado del Gobierno ante el Reto Demográfico. El G-100 tiene claro el diagnóstico. Pero también está convencido de que, además de reclamar oportunidades, hay que generarlas. “Hay una tendencia real por venir a vivir a zonas rurales, de gente joven, sobre todo de origen urbano. Pero tienen incertidumbres relacionadas con cómo estarán allí. Si queremos que viva gente en los pueblos, van a tener que hacerlo de manera distinta a nuestros padres o abuelos y tener una mente muy abierta para inventarse cómo”, explica Joaquín Alcalde, director de El Hueco, una organización que nació hace ocho años en Soria y que fomenta la innovación social. De ellos surgió la idea de crear el G-100, “un grupo que proviene del ámbito académico, de la innovación, otros tienen experiencias de vida en sus pueblos”, cuenta.

Se han dividido en grupos de trabajo. “Si de aquí a unos años se aplican los 12 prototipos, tendremos una nueva ruralidad”, dice Alcalde. Ahora el trabajo debe continuar. Quieren terminar de pulirlos y presentarlos definitivamente el próximo julio. Entonces buscarán financiación, pública o privada, que les permita seguir siendo independientes, y llamarán a que los pueblos los pongan en práctica. Ya han recibido llamadas. Estas son sus propuestas:

Ruralista para buscar casa

Si Idealista es un portal inmobiliario, ellos proponen crear Ruralista, “una herramienta en la que no solo habrá información sobre vivienda, sino sobre otros elementos, desde la calidad del aire hasta oportunidades de negocio, servicios en la zona o entorno natural”, explica Paz Martín, arquitecta. “Nuestro objetivo es poner en uso todo el patrimonio construido que existe en los pueblos, que es muchísimo pero se desconoce. Algunas edificaciones están abandonadas o en ruinas, pero también hay problemas con las propiedades, debido a las herencias”, cuenta. “Proponemos trazar un mapa de los recursos”, explica. “No es solo una web inmobiliaria, el usuario podrá tener en cuenta sus preferencias. Por ejemplo, si un escritor quiere mudarse a un pueblo y quiere silencio, una buena orientación de la vivienda, un huerto y que haya una piscina municipal cerca, podrá saberlo consultando la aplicación”, explica. “Además, también habrá varias opciones: comprar, alquiler o cesión de uso a cambio de rehabilitación, por ejemplo. Tenemos que definir aún las categorías”, zanja.

Espacios para cultura

Quienes han debatido sobre arte, cultura y deporte proponen elaborar un banco de espacios que sean favorables para la creación de estos proyectos. Reivindican estas tres disciplinas, que son un atractivo para que, por ejemplo, los jóvenes decidan quedarse. Proponen explotar valores como el silencio o la tranquilidad, propicios para la creación, así como la cultura del mundo rural, que quieren salvaguardar. Por ello, identificarán los espacios en desuso para que se desarrollen proyectos. Plantean incorporar una pestaña específica en Ruralista.

R-uber

Este Uber rural es una plataforma informática que, una vez instalada en el móvil o la tableta, permite acceder a las oportunidades de movilidad: conectará pasajeros, paquetería o servicios, como por ejemplo electricistas o fontaneros, en tiempo real. “Hay mucha gente que se mueve cada día en los pueblos, o varias veces por semana, y llevan plazas libres en sus coches”, cuenta Vicky Tortosa, emprendedora social. “La aplicación debe ser sencilla, para que pueda manejarla la gente mayor”, indica. “Aunque en los pueblos no hay problemas para pedir ayuda, desde un vecino hasta el panadero”, añade. “Será como un BlaBlaCar rural, pero no solo con personas”, dice. “Hay que desarrollar la aplicación, estudiar el modelo de pago, que puede ser incluso con tarjetas recargables, porque en muchos pueblos no hay bancos, y hacer un llamamiento a empresas y grupos de acción local para que se unan”.

Pueblos cuidadores

Si el mundo rural está envejecido, ¿por qué no especializarse en cuidados? “Con este modelo se podría revitalizar muchos pueblos, generar riqueza y empleo de calidad y asentar población que traiga un recambio generacional”, explica Teresa Vicente, que trabaja en servicios sociales. “Hay cuidados que se proporcionan desde la Administración. Pero también hay actividades de promoción de la salud, de prevención de la enfermedad. Muchos ancianos se ven obligados a irse del pueblo a una residencia. Tampoco hay guarderías. Si Benasque se ha especializado en la nieve, puede haber pueblos especializados en cuidados”, prosigue. “Quizás una casa rural podría permanecer abierta todo el año si de lunes a jueves tiene un servicio de comidas a personas mayores. Puede haber un servicio de fisioterapia que dé cobertura a los pueblos de al lado. Poco a poco, pueden ir generándose recursos que permitan crear una residencia a cielo abierto”.

Gobernanza

“Todas las Administraciones actúan sobre el medio rural y todas lo hacen de forma incoherente porque no se ponen de acuerdo. Esto nos causa muchos problemas, de ineficiencia. Después de tantos años haciendo lo mismo y sin resultados, podríamos hablar de malversación de fondos”, explica Paulino Herrero, alcalde de Navaleno (Soria), del Partido Popular. “Hay otras formas de gobernar, no de arriba abajo, sino de forma colaborativa con entidades públicas y privadas. Preguntando a los vecinos, también a los que normalmente permanecen en silencio. Tenemos que saber qué quieren”, prosigue. “Hay que empoderar y capacitar. Hay experiencias que funcionan”, dice. El grupo sobre gobernanza propone un “Erasmus de alcaldes”: “Se trata de fijarnos en ejemplos de éxito, que los hay”.

Energía sostenible

Este prototipo pasa por desarrollar modelos de comunidad energética rural, tanto para uso residencial como para ganadero, de transformación o riego. Crear una comunidad energética implica que se elabore un traje a medida para cada municipio: depende de la disponibilidad solar, eólica o de biomasa, por ejemplo, pero también de su tejido social, económico o financiero. Plantean autoconsumo comunitario a nivel de municipio.

‘Rural hacking’

El grupo especializado en la Red y en tecnología considera que el problema no es tecnológico, sino de quién paga las infraestructuras. “No queremos mendigar para que nos pongan Internet, sino generar negocio y hacer los pueblos atractivos para las operadoras, que no tienen que ser las grandes compañías, sino otras más pequeñas que sí existen o se puedan crear”, dice Antxon Benito, experto en marketing digital. “Por ello instamos a agruparnos y aportar financiación, pública o privada, para desarrollar esos negocios. Proponemos agruparnos por comarcas, donde siempre hay algún punto con conexión, cada una buscando su modelo: lechazo hacking, torrezno hacking, morcilla hacking. Y a partir de ahí ir desarrollándonos. Ahora estamos elaborando un documento con las opciones que ya existen y que funcionan y luego habrá que ver cuáles vienen bien a cada territorio”, añade.

Profesores especializados

El grupo sobre educación propone que el ministerio desarrolle en Magisterio una especialización sobre mundo rural. “Queremos a profesores comprometidos, que quieran estar en los pueblos, no que estén condenados a estar aquí. Proponemos convenios con la universidad para fomentar la innovación en la escuela rural, centros con muchísimas oportunidades por la escasez de alumnos y el contacto con la naturaleza”, expone Laura Álvaro, profesora. “Desde los colegios se puede revalorizar lo rural, el territorio como oportunidad. Necesitamos maestros comprometidos”, apunta.

Trabajo

Proponen, en primer lugar, el desarrollo de una metodología para detectar nuevas oportunidades laborales en el mundo rural, mediante un proceso participativo formado por distintos actores rurales. Asambleas de trabajo en las que se determine cuál es la oferta rural y se detalle una cartera con los clientes potenciales. A partir de ahí, este grupo quiere desarrollar un plan de acción único y diferenciado para cada pueblo, acompañado de una estrategia de comunicación para atraer inversores y empresas.

Turismo

“Hay que cambiar el modelo, no podemos usar el de los años cincuenta y sesenta. En el entorno rural, lo que funciona en una zona no lo hace en otra”, cuenta Armando García, que dirige un hotel en la provincia de Soria. “Proponemos intervenir en las comarcas. Cada una tiene que buscar su identidad”, dice. “Si nuestra identidad son los torreznos, pues torreznos. Debemos implicar a la comunidad, potenciar el talento local, hay mucha gente valiosa en los pueblos, con mucho conocimiento. No debemos hacer actos para turistas, sino para la comunidad, y los turistas deben ser invitados”, prosigue. “Que cada pueblo busque su identidad y gestione su propio modelo turístico”.

Cesión de tierras

Se plantea garantizar el acceso a todas las tierras y montes abandonados. Para ello deberá recogerse y ordenarse la información sobre terrenos, derechos, pastos y otros bienes susceptibles de ser utilizados para la actividad agraria. Proponen la cesión de tierras, de tal forma que los dueños no perderían la titularidad, sino que podrían revalorizarlas y revitalizarlas si facilitan su explotación a quienes quieran trabajarlas. Quieren promover acciones enfocadas hacia la sensibilización de los propietarios y la cualificación, especialmente de jóvenes y mujeres.

Innovación social: Libro Blanco para la Repoblación

En cuanto a la economía y la innovación social, pretenden que cada pueblo, de la talla que sea, pueda generar su propio modelo. Tras una puesta en común y deliberación, la comunidad analiza las necesidades y recursos y diseña una estrategia en cuanto a emprendimiento económico, social y colectivo. Se busca así fomentar el asentamiento de la población y atraer a repobladores. Con estas herramientas, quieren elaborar un Libro Blanco de la Repoblación. Hay que fomentar la innovación. Y aprovechar el talento del territorio.

“Hay que replantear las estrategias y no poner metas imposibles, que frustren. El objetivo es conseguir un territorio dinámico, con calidad de vida. Si a consecuencia de eso, crece, fenomenal, pero no puede ser el objetivo principal”, explica Luis Antonio Sáez, miembro del G-100 y director de la cátedra sobre Despoblación y Creatividad de la Universidad de Zaragoza.

La clave es asentar la población. “Hay tres ámbitos fundamentales en los que se puede actuar. El primero, crear economías diversificadas, con empleo de calidad, algo que facilita Internet y el teletrabajo, por ejemplo”, añade. “Segundo, que la Administración garantice unos servicios básicos de calidad, pero siendo conscientes de que no podemos tener de todo en todos los lugares. Quizás en tu pueblo no haya un Corte Inglés en el que comprar un libro, pero sí Amazon, aunque te llegue un día más tarde”, continúa. “Y lo tercero, cambiar la mentalidad, fomentar el compromiso, los valores. Este es el elemento más determinante: el capital social, el arraigo, la resiliencia”, dice este experto. “A veces tenemos una victimización muy elevada. Hay que cambiar el discurso. Potenciar el vínculo con el territorio”.

“NO QUEREMOS QUE SE POLITICE LA MANIFESTACIÓN EN MADRID”

Este domingo se celebrará una manifestación en Madrid cuyos organizadores esperan que sea multitudinaria. Las plataformas Teruel Existe y Soria ¡Ya! se reunieron el pasado enero y decidieron convocar una marcha para visibilizar los problemas derivados de la despoblación. Reclaman servicios públicos de calidad, cohesión territorial y un pacto de Estado. Un centenar de agrupaciones de más de una veintena de provincias se suman a la marcha.

Las organizaciones que secundan lo que llaman “la revuelta de la España vaciada” reclaman en un comunicado que en el acto no haya “ningún símbolo, ni banderas políticas o sindicales”. “No queremos que se use la manifestación de manera política, ni partidista, ni electoralista. Sirve para visibilizar la situación. Y que al día siguiente se tomen medidas. Si hay políticos que quieren venir, como ya ha dicho Albert Rivera o algún dirigente territorial de Podemos, que lo hagan a nivel individual”, pide Fernando Arévalo, portavoz de Soria ¡Ya! Los convocantes exigen el “máximo respeto a los partidos” y que, si asisten, “se sitúen detrás de las plataformas o, si van a título individual, en el final del bloque de sus territorios”.

Fuente: El PAÍS. Un artículo de María Sosa Troya

 

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