Territorios Inteligentes, modelo de reconstrucción post-Coronavirus

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La crisis del coronavirus ha puesto de manifiesto la fragilidad y vulnerabilidad de nuestra sociedad. La reconstrucción no puede ser una vuelta a donde estábamos, es necesario un cambio de prioridades, afrontar nuevos retos. Territorios Inteligentes puede ser el modelo de desarrollo inteligente y sostenible del territorio que mejor encaje las nuevas prioridades

 

 

 

Todo el mundo está de acuerdo en que los objetivos esenciales de la reconstrucción post-coronavirus son el relanzamiento económico y corregir las deficiencias en servicios públicos – sanitarios especialmente- que han sido puestas en evidencia por la pandemia.

Así, la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica constituida por el Congreso de los Diputados establece las siguientes prioridades:

  • el reforzamiento de la sanidad pública,
  • la reactivación de la economía y la modernización del modelo productivo,
  • el fortalecimiento de los sistemas de protección social, de los cuidados y la mejora del sistema fiscal, y
  • la posición de España antye la Unión Europea.

Para muchos también es el momento de hacernos plenamente conscientes de que vivimos inmersos en una emergencia climática. El cambio climático, no es algo que esté lejos en el espacio o en el tiempo, como tampoco lo estaba el coronavirus aunque nos lo pareciera. El cambio climático nos está afectando ya, aquí y ahora y nos puede golpear un episodio agudo en cualquier momento, sin que estemos preparados para afrontarlo.

Por ello numerosas voces piden que se aproveche la ocasión para abordar medidas urgentes contra el cambio climático, convirtiendo la necesidad en oportunidad de dinamización económica. En palabras de Nicholas Stern:[1] “No podemos volver a la vieja economía (…) La crisis de COVID-19 es profundamente dañina, es profundamente grave y trágica, pero las consecuencias de la negligencia climática serían aún más dañinas, durarían décadas o siglos y, en gran medida, serían irreversibles”.

Por otro lado, el coronavirus también ha puesto de manifiesto la importancia de los medios digitales que han permitido ofrecer plataformas on-line de apoyo a estudiantes, por ejemplo. Sin embargo su acceso ha dependido de la conectividad privada, revelando una vez más la necesidad de contar con infraestructuras públicas de comunicaciones que garanticen la universalidad de acceso a los servicios públicos digitales que serán la norma en los próximos años.

Igualmente se ha puesto en evidencia la importancia de sectores estratégicos y de los colectivos que lo componen -más allá de los propiamente socio-sanitarios-, como son el del transporte y, especialmente , el sector agroganadero. La importancia de éste último es evidente, no sólo como proveedor de bienes esenciales, sino también como custodios del territorio y mantenedores de los equilibrios ambientales. Los que vivimos en el campo, sabemos lo que supone dejar de cuidarlo durante unos meses…

Es el momento de definir las medidas concretas a poner en marcha por parte de los gobiernos central y autonómicos. Por ello creemos que es el momento de cambiar el enfoque y ensayar un modo de intervención pública diferente.

Normalmente los planes o programas de dinamización económica suelen acabar siendo una recopilación de “medidas de estímulo” muy concretas dirigidas a sectores económicos muy determinados o actividades específicas de administraciones públicas locales, como ayuntamientos o mancomunidades. Son paquetes de ayudas del tipo “ayudas a las empresas del sector X”, o “ayudas a las corporaciones locales para …”.

Todos los expertos en desarrollo saben que la eficacia de las medidas de ayudas al desarrollo se multiplica cuando son integrales y no sectoriales, o cuando siendo sectoriales se integran en un plan integral diseñado para explotar las sinergias entre las diferentes medidas sectoriales.

Por ello proponemos que, al menos parcialmente, ensayemos el cambio de enfoque, pasando de financiar exclusivamente “medidas” de estímulo económico -aunque forman parte de un plan-, a financiar también planes de dinamización local, comarcal o regional, que cumplan con los objetivos generales marcados, pero con un nuevo modelo de diseño y de actuación o implementación.

No estamos proponiendo que haya que redactar nuevas estrategias y planes de desarrollo con estudios socioeconómicos previos, análisis DAFO y diagnósticos de estado. No. Proponemos que se financien unos Planes Operativos de Actuación diseñados a nivel local (municipal, comarcal, regional) que obviamente tendrán en cuenta los planes y estrategias de desarrollo existentes a nivel local, pero bajo un nuevo enfoque que incluye las siguientes características:

  1. Que adopten el concepto de Territorios Inteligentes / Smart Villages como nuevo modelo de desarrollo sostenible que integra todas las prioridades de la reconstrucción post-coronavirus señaladas anteriormente, tal como explicamos más adelante.
  2. Que propongan un nuevo modelo de actuación basado en el binomio “proyectos motor – escenarios de emprendimiento”, que da a cada actuación la máxima “rentabilidad” en términos sociales, ambientales y económicos, y están especialmente diseñados para generar nuevos nichos de mercado y favorecer las oportunidades de comercialización de nuevos productos o servicios de emprendedores y empresas locales, en línea con la prioridad de modernización del modelo productivo.

Territorios Inteligentes y prioridades post-coronavirus

Los viejos paradigmas desarrollistas basados en el crecimiento indefinido, productivismo e industrialización son definitivamente sustituidos por desarrollo sostenible y digitalización como nuevos paradigmas de desarrollo del territorio, a los que la crisis del coronavirus ha añadido uno nuevo: Infraestructuras digitales públicas para servicios públicos digitales.[2]

En este contexto de cambio, de nuevos horizontes, de replanteo de prioridades, creemos que Territorios Inteligentes es el modelo de desarrollo que mejor responde a los nuevos paradigmas, y a las prioridades de la reconstrucción post-coronavirus. Los definimos como aquellos territorios que utilizan las nuevas tecnologías para generar ecosistemas innovadores que teniendo en cuenta las necesidades, recursos y oportunidades locales:

  • ofrezcan nuevos servicios a los ciudadanos,
  • mejoren la eficiencia en los servicios e infraestructuras locales,
  • dinamicen la economía local favoreciendo el emprendimiento, la creación de empleo y la atracción de talento al territorio,
  • promuevan la participación, información y formación ciudadana,
  • prioricen las medidas contra la emergencia climática en la que estamos inmersos.

Se trata de un proceso en el que la enorme potencialidad de las nuevas tecnologías se ponen al servicio de la identidad del territorio, con un objetivo muy claro: afrontar los nuevos retos de un desarrollo que ha de ser social, ambiental y económicamente sostenible.

Es el modelo que se apunta como modelo prioritario de desarrollo rural a nivel europeo. Es verdad que hay muchas “inercias analógicas” que vencer, muchos “miedos a lo desconocido” que superar, mucha falta de formación e información de los principales actores del desarrollo local. Pero es el momento de apostar por el futuro. Y la reconstrucción post-coronavirus es la oportunidad para utilizar el modelo de Territorio Inteligente como palanca de desarrollo por tres motivos diferentes:

Por un lado porque como hemos explicado más arriba, el confinamiento ha puesto de manifiesto el potencial de las nuevas tecnologías para ofrecer nuevos servicios digitales y la consiguiente necesidad de invertir en la creación de infraestructuras digitales públicas… que son la base de un Territorio Inteligente.

Por otro lado, porque el modelo de desarrollo de los Territorios Inteligentes basado en el binomio “Proyectos Motor – Escenarios de Emprendimiento”[3] es un modelo especialmente diseñado para que la financiación pública impulse la generación de actividad económica, que es uno de los principales objetivos de los planes de reconstrucción post-coronavirus.

Finalmente porque los mayores han de ser un colectivo prioritario de atención, y en nuestra propuesta la video-asistencia sociosanitaria a mayores que viven solos es uno de los proyectos motor prioritarios, tal como explicamos a continuación.

Entendemos como proyectos motor aquellos que además de satisfacer una necesidad prioritaria, poner en valor un determinado recurso local, o aprovechar una oportunidad coyuntural, son capaces de abrir nuevos nichos de mercado generando un escenario de emprendimiento asociado a ellos, facilitando la comercialización de nuevos bienes y servicios por parte de emprendedores y empresas locales.

Algunos ejemplos pueden ser los siguientes:

  • Videoasistencia Sociosanitaria a Mayores,
  • Turismo Inteligente,
  • Soluciones de promoción de la producción, la artesanía y el comercio local,
  • Digitalización de la agricultura y ganadería,
  • Educación on line, en los diferentes niveles educativos,
  • Eficiencia energética y generación de energías renovables,
  • Gestión eficiente de infraestructuras públicas: alumbrado, agua, residuos, etc.,
  • Áreas Productivas Inteligentes (industriales y comerciales)

Tomando como ejemplo la video-asistencia sociosanitaria a mayores y dependientes [4] se comprende mejor el modelo propuesto.

En nuestra propuesta, los tablets táctiles necesarios para conectar a los usuarios con los servicios sociales o sanitarios, se convierten en una ventana de comunicación bidireccional, un escaparate digital que permite a pequeñas empresas y emprendedores locales ofrecer nuevos servicios a esos usuarios, tales como catering, compra a domicilio, fisioterapia y terapias de envejecimiento activo, transporte a demanda, cuidados, limpieza e higiene, soluciones on-line de prevención de alzheimer, e infinidad de otros servicios aún imposibles de imaginar.

De esta manera la inversión pública se convierte en generador de un escenario de emprendimiento, haciendo accesibles los potenciales clientes de un nuevo nicho de mercado -la silver economy-, y facilitando la comercialización de nuevos bienes y servicios. Todo ello es un factor especialmente atractivo para que surjan nuevas iniciativas empresariales en el territorio, renovando el tejido productivo que es la clave de el desarrollo equilibrado del medio rural y la lucha contra la despoblación.

Por otro lado, la red pública de comunicaciones necesaria para garantizar la universalidad de acceso al servicio, puede ser un vector de ingresos para la administración pública en un escenario de colaboración público-privada, como contrapartida a la cesión parcial de uso a empresas privadas para que puedan ofrecer sus propios servicios a los ciudadanos (acceso a internet, banca on-line, cultura y ocio, servicios sanitarios privados, etc.) o servicios delegados por las administraciones públicas, desde la propia video-asistencia sociosanitaria a la gestión de redes municipales de agua, movilidad, residuos, etc.

De esta manera se genera un “modelo de negocio” del Territorio Inteligente que da sostenibilidad económica al proyecto, facilitando el mantenimiento de las infraestructuras digitales y de los servicios ofrecidos.

Por último, las infraestructuras públicas digitales tendrán una importantísima función en la transición ecológica y la gestión de recursos ambientales esenciales permitiendo servicios como los siguientes:

  • monitorización de redes públicas de abastecimiento de agua, permitiendo reducir las pérdidas actuales que se elevan hasta el 40% de media, monitorizar su calidad y facilitar un consumo responsable mediante la telelectura de contadores,
  • vigilancia de vertidos contaminantes en redes de saneamiento, mediante el establecimiento de estaciones de control,
  • monitorización de redes de energía públicas:
    • telegestión de alumbrado público,
    • monitorización de plantas productoras de energías renovables,
    • monitorización de consumo en edificios públicos
    • gestión de micro-redes locales de producción y consumo de energías renovables,
    • gestión inteligente de residuos urbanos, adaptando las rutas de recogida de contenedores al nivel de llenado de los mismos,
    • monitorización de la calidad de aire, suelo y agua, etc.

En resumen, en nuestra opinión, la inversión pública de los programas de recuperación post-pandemia deberían enfocarse a la implementación de los territorios inteligentes como punto de partida de un desarrollo sostenible que afronte los retos socio-sanitarios y ambientales que han sido puestos de manifiesto por la crisis del coronavirus y la crisis climática en la que estamos inmersos.

 

Notas:

[1] https://zwitproject.es/aprovechemos-esta-oportunidad-reconstruir-mundo-mejor/ (volver)

[2] El confinamiento nos ha hecho encontrar soluciones digitales de emergencia como plataformas de educación on line para ayudar a los estudiantes a continuar sus estudios a través de internet. Otras soluciones como la video-asistencia sociosanitaria habrían permitido atender y acompañar eficazmente a los mayores que viven solos, conectándolos con los servicios sociales o sanitarios, o simplemente con sus familiares cercanos.
Sin embargo ese tipo de servicios digitales necesitan de una buena conexión a internet, de la que carecen muchas familias, ya sea por falta de cobertura, ya sea por falta de recursos económicos. En esos casos la carencia de infraestructuras digitales públicas nos impide ofrecer servicios públicos avanzados y universales. (https://zwitproject.es/infraestructuras-publicas-servicios-publicos/ ) (volver)

[3] Esta propuesta se explica en  https://zwitproject.es/despoblacion-cambio-enfoque-se-imprescindible/ , y con más detalle en https://zwitproject.es/una-politica-desarrollo-inteligente-sostenible-del-territorio-rural/ (volver)

[4] Consultar https://zwitproject.es/video-asistencia-sociosanitaria-a-mayores/ (volver)

Fuente: Zwit Project

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