Cómo vivir sin coche en la zona rural: Tráfico plantea qué hacer con los mayores que ya no pueden conducir

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La jefatura propone trabajar con otras administraciones para ofrecer alternativas a los conductores de edad avanzada que no reúnen las condiciones para sentarse al volante

Pueblan, sobre todo, las carreteras rurales asturianas. Son conductores de edad avanzada que han perdido muchas habilidades al volante. Deberían dejar de conducir pero eso supone un problema, porque quedarían aislados en su pueblo. No podrían bajar al médico, acudir al mercado semanal o simplemente realizar algunas comprar en la localidad más cercana. Se quedarían encerrados o aislados en casa. Tráfico aboga porque diferentes administraciones se coordinen para buscarles una solución, ya que es un asunto que excede sus competencias. Así lo explica la jefa provincial de Tráfico, Raquel Casado, que reconoce que es un problema añadido que están detectando en la Asturias vaciada. Ya están trabajando por su cuenta, dentro de su margen, con charlas y cursos. Es decir, están tratando de mejorar la concienciación. Incluso graban en la zona rural a los mayores para estos talleres y les ponen imágenes de las infracciones que cometen, de las que muchos ni siquiera son conscientes.

«Hay una parte de población en Asturias que vive en zonas muy rurales para la que dejar de conducir es terrible. Te lo dicen. Ahí tenemos un problema. Porque es gente mayor que vive sola o con su mujer, en zonas aisladas y que efectivamente tienen que llegar a algún sitio. Hay un trabajo por hacer, de lo que ahora se llama la España vaciada», explica Raquel Casado, que también reconoce que la solución rebasa las atribuciones de su cargo. «Tienen que salir de su casa y hay que establecer un sistema para ellos, en el que nos tenemos que implicar todas las administraciones. Debemos pensar todos juntos cómo ayudamos a estos mayores», plantea.

¿Quién tiene que planificar esto? Casado cree que Tráfico puede implicarse pero de manera coordinada con otros departamentos de las administraciones central y autonómica, desde Sanidad, que es la que puede hacer los reconocimientos de condiciones, a los Servicios Sociales, a través de los que se podría articular alguna alternativa. La jefa provincial de Tráfico no se atreve a apuntar soluciones concretas pero sí abre el debate.

El problema es grave. En los últimos cinco años, en Asturias, ha habido nueve casos de kamikazes, conductores en dirección contraria, de los que casi un 40% han sido despistes. Reforzar la señalización para evitar estos casos no parece posible. Tráfico explica que meter demasiada señalética es contraproducente porque puede despistar al conductor. En carretera no se puede llenar todo de señales porque exige más capacidad de lectura y entonces el conductor no estaría atento a la circulación.

Los casos de conductores mayores al límite ya llegan con cuentagotas a la Jefatura Provincial de Tráfico. Unas veces son los propios afectados los que acuden pidiendo una alternativa después de que el médico recomendara la retirada del carné. Otras veces son los facultativos los que realizan consultas porque quieren imponer restricciones en el uso del carné. «Nos llegan indicaciones de médicos que dicen que sus pacientes están para conducir apenas unos cinco o diez kilómetros y a poca velocidad. Pero nosotros no podemos dar carnés en esas condiciones. No existen esas fórmulas», argumenta Casado. Tampoco son capaces de ayudar a los propios conductores. «Nos vienen desesperados. A los médicos que los reconocen en el HUCA les da pena quitarle el carné porque solo lo utilizan para bajar a por el pan, pero lo hacen. Deben hacerlo», explica.

La realidad es dura porque no siempre resulta fácil asumir que ya no se está en condiciones de sentarse al volante. «Tienen que ser conscientes de que tienen que dejar el coche por su propia seguridad y por la de otros usuarios pero a la vez no pueden perder su movilidad y su libertad porque tienen que ir a por el pan a cinco kilómetros. No los podemos encerrar en casa», insiste Casado, que cree en la necesidad urgente de comenzar a trabajar este asunto. Mientras tanto, su única alternativa ahora mismo es prohibir que conduzcan. Remitirlos al sistema sanitario, que les hagan las pruebas psicofísicas y que se les retiré el permiso. Reconoce que o lo hacen así «o muchos seguirían conduciendo».

Es un problema creciente, con más incidentes cada día. «No sé muy bien cuál es la solución pero es un problema que va apareciendo y más en una comunidad como la nuestra, con cada vez más mayores. Hay que ofrecer algún servicio que les ofrezca movilidad y cierta libertad. Pero a mí, desde la seguridad vial, no me queda otra que retirarle el carné», argumenta con la legislación actual en la mano.

Los casos aparecen en los medios de comunicación de manera constante. Hace apenas unas semanas un mismo conductor entraba dos veces, el mismo día, en sentido contrario en la autovía minera. La propia Guardia Civil de Tráfico notificó su intención de remitirlo al sistema sanitario para que se le hicieran las pruebas necesarias para saber si estaba en condiciones de conducir. Es uno de los casos más evidentes. «En esos casos de conductores que entran en dirección contraria y que son mayores ves clarísimamente que estás ante esas circunstancias de pérdida de las condiciones psicofísicas. Son errores. De repente, le han cambiado su carretera de toda la vida, le han puesto una glorieta y no sabe ni cómo circular por ella. No tiene ninguna intención de circular en dirección contraria pero se encontró ahí.», explica Casado.

La concienciación es complicada pero Tráfico lo intenta. Están organizando talleres con mayores. En el último año, los han realizado en Cangas de Onís, Cangas del Narcea y Gijón, por citar tres ejemplos. Se plantean en colaboración con la asociación regional de mayores y con los ayuntamientos. La idea es que siempre esté presente el médico de familia y la Policía Local, porque son profesionales que les conocen y a los que van a hacer más caso. «Son los más cercanos. Su médico les conoce, sabe de sus enfermedades… Algunas veces hemos hecho grabaciones y los propios mayores se sorprenden», argumenta la responsable de la jefatura.

Esas grabaciones son imágenes de personas caminando por sus localidades, viendo por dónde se desplazan, cómo cruzan, qué hábitos tienen. Algunas veces se reconocen a sí mismos. Otras, a sus vecinos. Suelen ser días de mercado en las que hay mucha gente para que haya más escenas que comentar. El objetivo es que sean conscientes de las situaciones de riesgo en las que se colocan. Los médicos les hablan de los efectos de la medicación que toman… En Gijón, sin embargo, los mayores estaban más preocupados por las faltas de respeto de los conductores con ellos y preguntaban por temas vinculados a los entornos urbanos, como los derechos de los ciclistas o de los patinetes.

Hay un grupo de conductores que deja de utilizar el carné y no se lo comunica a nadie, así que Tráfico no puede saber cuántas personas con licencia en vigor no la están usando por pérdidas de sus condiciones psicofísicas. Además, esto no se limita a los mayores, personas con problemas de movilidad o con enfermedades degenerativas. La jefatura no cuenta con datos exactos para valorar la situación pero las consultas que recibe ayudan a contextualizar el problema.

Fuente: la Voz de Asturias. Pilar Canicoba

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