¿Qué se necesita para vivir en un pueblo?

Comparte esta noticia

Asociaciones de ámbito nacional y plataformas regionales impulsan la creación de empleo y ofrecen servicios públicos para fijar población y atraer a nuevos residentes al medio rural

Tan sencillo como que haya trabajo. Tan difícil como que haya trabajo. Las regiones despobladas reclaman oportunidades laborales para que los que todavía viven en ellas no se vayan y para los que están cansados de la ciudad se sientan atraídos por el medio rural. “Es la historia del universo. La gente se mueve allá donde se puede ganar la vida”, resume Juanjo Manzano, responsable de comunicación y desarrollo de AlmaNatura, una empresa social que lidera la reactivación rural desde 1997. Tres cuartas partes de los municipios de Castilla y León, Asturias, Extremadura, Aragón, Galicia y Castilla-La Mancha han perdido población en las últimas dos décadas, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Amén de las administraciones, la tarea para frenar la despoblación se la reparten entre asociaciones de ámbito nacional como Coceder (Confederación de Centros de Desarrollo Rural), que ha impulsado bancos de casas y tierras para facilitar viviendas y parcelas a nuevos pobladores, y que gestiona centros de empleo y formación y atiende a mayores. Entidades como la mencionada AlmaNatura, que ha creado la web holapueblo.com para atraer tanto a granjeros como a programadores informáticos y ejerce de catalizador entre las administraciones y trabajadores con nuevas ideas. Y plataformas regionales como Jaén Merece Más, que salen a la calle y solicitan fondos estatales y europeos para aumentar el tejido productivo. O sea, que haya trabajo.

Densidad de población
Fuente: INE
Habitantes por kilómetro cuadrado
1. SORIA
2. TERUEL
3. CUENCA
Provincias más despobladas

Desde AlmaNatura, Juanjo Manzano planea convertir un molino de aceite de Arroyomolinos de León, un pueblo del interior de Huelva de 965 habitantes (1.620 hace medio siglo, según el INE), en un centro de trabajadores por cuenta propia con un perfil digital y emprendedores locales. Puede parecer una ocurrencia. Pero si se rasca tiene enjundia. Este técnico superior en Salud Ambiental lo asocia más a la función que cumple la casa de la cultura o un centro cívico que a un coworking. “La gente ya no va a misa. Muchos no van al bar porque no les gusta el alcohol. ¿Y los Ayuntamientos? Allí solo va la gente a quejarse. Faltan sitios de convivencia”, concluye por teléfono desde un barranco en Arroyomolinos, el pueblo del que no quiso irse y donde está la sede de la entidad. La población de los municipios de menos de 1.000 habitantes ha caído un 8,9% en los últimos 20 años.

Juan Manuel Polentinos es el gerente de Coceder desde 2000. Atiende desde un teléfono fijo en Valladolid, sede de esta asociación nacida en 1990 y que tiene presencia en nueve Comunidades Autónomas. La analogía que emplea para explicar las diferencias de las regiones despobladas con el resto del país es la siguiente: “A todos nos cobran los impuestos el mismo día. Pero a la hora de repartir no nos toca a todos por igual”. Coceder pone en circulación casas de entornos rurales a cambio de una renta baja o para su cesión a nuevos habitantes, cuenta con un banco de tierras para reactivar los terrenos baldíos y tiene un banco de negocios. Polentinos aclara con aire reposado esto último mediante un ejemplo. “Una familia de Murcia se ha trasladado a un pueblo de Zaragoza para hacerse cargo de una granja que iba a quedar inutilizada”. El 77,81% de los municipios de Aragón ha perdido población en las últimas dos décadas. El 11,11% en la Región de Murcia.

Cómo fijar población

Tan importante como atraer población es retenerla. La primera idea que enuncia Polentinos y que glosa la actuación de Coceder consiste en “luchar para que no se desmantelen los servicios públicos”. La asociación ha creado ludotecas para los niños, centros de empleo para trabajadores con diversidad funcional o espacios de formación y de asesoramiento en violencia machista. Acumulan 10.000 horas de cursos reconocidos por los servicios de empleo. Coceder, que surge de una organización para la preservación de escuelas rurales, señala la importancia de la educación. “Ha habido grupos de garantía social para chavales que dejan el colegio antes de tiempo que se han eliminado por no alcanzar un número mínimo de alumnos. Esto no puede ser. Castigan a una parte de la población”, explica este licenciado en Psicología y nacido en Melgar de Abajo (Valladolid).

Junto a la reconversión de la almazara o la transformación de un antiguo cine, AlmaNatura planea habilitar para el verano que viene una residencia en Arroyomolinos de León en la que vivan y coman una veintena de nuevos pobladores. “Los centros de interpretación están muy bien pero también se pueden llenar los sitios de gente de otra manera”, afirma Manzano.

Esta empresa social, que cuenta con siete trabajadores en Arroyomolinos y 15 repartidos por España, está empeñada en crear una comunidad formada por lugareños y gente de fuera. Una hibridación, describe. Se trata de juntar a pequeños comerciantes locales con habitantes provenientes de la ciudad. Manzano señala la importancia de que las administraciones se involucren porque da credibilidad a los proyectos. “No somos idealistas, lo hacemos por necesidad. Tenemos que atraer talento”, afirma este onubense de 42 años, que defiende estos centros de trabajo remoto como una manera de combatir el presentismo laboral (calentar la silla, en lenguaje vulgar), mejorar la productividad de los trabajadores y acabar con reuniones infructuosas.

La mujer lidera el cambio

Coceder se ha integrado junto con otras asociaciones variopintas en el proyecto Mirada Rural, que lucha contra la despoblación con la sostenibilidad entre ceja y ceja. La que pasa por cultivar productos ecológicos y la que mejora las condiciones de la mujer. Una de estas entidades es la Asociación de Familiares de Alzheimer Bierzo (AFA), que opera en 17 municipios del oeste de León. Organizan talleres formativos y asisten a mayores a domicilio. Contactan con los hijos o sobrinos de estos, que viven en la ciudad, para que estén tranquilos y sepan que están atendidos. “A los mayores no se les puede sacar de sus casas. Son lugares que han construido ellos mismos. Si se los reubica pierden el arraigo y la ilusión. Se alienan. Les abocamos a la muerte”, explica Ana Pilar Rodríguez, directora de AFA en un receso de un taller de la asociación Amigos de las Abejas.

EL CONSUMO LOCAL CRECE

Juanjo Manzano, técnico superior en Salud Ambiental de Alma Natura, señala la importancia de reactivar el consumo local. Lo que algunos restaurantes de grandes ciudades anuncian como cocina de kilómetro cero, en un pueblo no es más que comprarle los tomates a un hortelano de la zona. “Algo muy distinto a cuando viene gente a pasar el fin de semana a una casa rural y trae toda la comida de fuera de un supermercado. Creen que en el pueblo le va a salir más caro”, se muestra crítico. “Otra cosa bien distinta es el turismo sostenible. Salir de esa casa, ir a la tienda, comprar, hablar con la gente. Así se hace vida de pueblo”.

La asociación presenta iniciativas a los Ayuntamientos de los municipios y cuando reciben la dotación contratan a técnicos y profesionales para desempeñar sus tareas. En colaboración con la UNED, que cuenta con una cátedra de desarrollo local y sostenible, van a dotar a sus proyectos de una perspectiva de género. “Los trabajos de cuidadoras o de auxiliares de clínicas están feminizados”, apunta esta psicóloga de 57 años. AFA va a formar a mujeres en igualdad a través del lenguaje y de las acciones y les van a dar las herramientas para que constituyan cooperativas y se integren en el mundo laboral de una manera independiente. Las mujeres de la zona, procedentes de tradicionales asociaciones de amas de casa y ya asentadas, serán las primeras pero confían en atraer a nuevas pobladoras. Juanjo Manzano, de AlmaNatura, señala la necesidad de dar poder a la mujer en el mundo rural. “Es clave, aglutina todo. Si la mujer se va, toda la familia se va”, argumenta.

Después del trabajo, el ocio

Manzano afirma que una vez que se ha solucionado el trabajo y se tiene hijos, los ciudadanos quieren ir al teatro, entretenerse, contar con una oferta cultural. La plataforma SOS Patrimonio Conquense apunta en esta dirección. Lucha por preservar el patrimonio de la provincia de Cuenca. Es más, rehabilitar algunos monumentos o villas romanas y convertir el proceso de acondicionamiento en un parque temático que atraiga a visitantes. “Ofrece una riqueza cultural a los habitantes de los pueblos y genera turismo cultural, mucho menos estacional y sostenible que el de sol y playa”, afirma Fidel García-Berlanga, miembro de la junta de SOS Patrimonio Conquense. “Nuestra función como asociación es motivadora y estimuladora. Nos encargamos de dar la tabarra a la Administración”, corrobora el papel más reivindicador de las plataformas regionales.

Otros que alzan la voz son los Paisanos de Sancho, una asociación de Campo de Montiel (Ciudad Real y Albacete). Javier Doménech forma parte de esta plataforma. Hace alusión al carácter agropecuario de la zona (“la España que produce alimentos y cuida el medio ambiente”) y aboga por frenar la despoblación “desde la raíz, desde la base, desde nuestros montes. Y no tanto con ideas brillantes como el 5G o el coworking”, ironiza este gerente de un hotel rural en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real).

Esta plataforma manchega y otras 22 más se manifestaron el pasado 31 de marzo en Madrid en la conocida como la revuelta de la España Vaciada: 100.000 protestantes se congregaron en la capital según los convocantes (Teruel Existe y Soria ¡Ya!), tantos como el número de habitantes que se espera que pierda la provincia de Jaén en los próximos 20 años si nada cambia en la evolución demográfica actual.

Fuente: El País. Mariano Ahijado

 

Asociación para el Desarrollo Rural de Andalucía

ER-0930/2013
GA-2013/0384
SR-0034-ES
  • Edificio Metropol 1, C/ Industria, nº 1, 3º Módulo 20
    41927 Mairena del Aljarafe (Sevilla)
  • 954 769 722 | 618 212 064

Financia

Entidades colaboradoras