RuralES: del laboratorio a la innovación rural hexagonal

Crónica del Congreso sobre Economía Social y Territorios Vivos celebrado en Córdoba


RuralES: del laboratorio a la innovación rural hexagonal

El 22 de diciembre de 2025, mientras España miraba números y sorteos, en Córdoba hablamos sobre futuro. ¿Cómo se habita, se cuida y se sostiene un territorio? ¿Cómo se transforma lo rural en motor de cambio ecosistémico?

La Universidad de Córdoba acogió RuralES, el I Congreso Estatal de Economía Social y Territorios Vivos, impulsado por la Asociación para el Desarrollo Rural de Andalucía (ARA), con la colaboración de Hexagonal y Proyectizable, financiado por el Ministerio de Trabajo y Economía Social. Un encuentro que reunió a un centenar de representantes de Grupos de Desarrollo Rural, administraciones públicas, entidades sociales, proyectos innovadores y agentes del territorio de distintas comunidades autónomas para compartir experiencias, construir alianzas y pensar las condiciones que hacen posible y sostenible la vida en los pueblos.

La apertura institucional con una idea clave: el territorio importa

La jornada comenzó con las intervenciones de Rafael Llamas, Presidente de ARA, y Lourdes Arce, vicerrectora de Innovación y Transferencia de la Universidad de Córdoba. Ambos coincidieron en un mensaje: los territorios rurales concentran talento, conocimiento y oportunidades, y necesitan marcos estables que reconozcan y acompañen ese potencial.

Arace subrayó la importancia de poner el conocimiento científico y los grupos de investigación al servicio de la sociedad y de los territorios, como sucede con los Centros de Desarrollo Territorial que la Universidad de Córdoba tiene desplegados en la provincia.

“Hay grandes oportunidades de trabajo e ideas que pueden inspirar nuevos proyectos de investigación y oportunidades para la población joven”

Por su parte, Llamas reivindicó el papel de los Grupos de Desarrollo Rural y del modelo LEADER como infraestructura social y económica que, aunque a menudo siguen siendo “los grandes desconocidos”, tienen resultados tangibles en su historial.

“A lo largo de los últimos treinta años, los Grupos han creado una red de apoyo al emprendimiento llevando hasta el último pueblo los fondos europeos”

Además, insistió en que el enfoque sobre lo rural está cambiando. Ya no debería mirarse solo como problema, sino como espacio de oportunidades gracias a condiciones muy concretas: empleo, relevo generacional y una economía que permita sostener vida en el territorio. Puso un ejemplo cercano (Montilla-Moriles) para mostrar cómo la falta de mano de obra y el relevo generacional están transformando cultivos, paisaje y economía local. Apostar por el medio rural es también apostar por la cultura y el patrimonio.

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El medio rural como fuente de innovación

La conferencia inaugural estuvo a cargo de Francisco Casero, presidente de la Fundación Savia, quien defendió con firmeza el medio rural como un espacio generador de ideas, empleo y soluciones, y reclamó un mayor protagonismo para los Grupos de Desarrollo Rural como estructuras que representan y articulan a los actores públicos y privados del territorio.

Desde su experiencia, defendió que son precisamente estos grupos los que mejor conocen las necesidades reales de los pueblos y los que mejor pueden actuar como palanca para canalizar recursos, activar proyectos y acompañar procesos de desarrollo económico y social. En ese sentido reclamó, además, políticas públicas que confíen en estas estructuras y refuercen su papel, recordando que el futuro del medio rural pasa por reconocer su capacidad de generar innovación desde dentro, con visión de largo plazo y compromiso con las personas que lo habitan.

A continuación, la ponencia de Raúl Oliván, director de Hexagonal, fue una invitación a cambiar el punto de vista desde el que solemos mirar el medio rural. Presentó una cadena de conexiones: ideas pequeñas, conversaciones, decisiones y contextos que tienen la semilla de algo mayor. Desde ahí introdujo el marco conceptual para repensar la innovación rural: hablar de densidad y vacío para activar los vínculos y posibilidades de cada territorio.

En el núcleo de su intervención, Oliván condensó 25 años de experiencia de trabajo en una idea operativa: la densidad relacional se construye mediante los seis vectores del Modelo de Innovación Hexagonal: abrir, mezclar, agilizar, experimentar, colaborar y multiplicar. Esos vectores funcionan para unir personas, ideas, territorios, recursos y organizaciones. Al aplicarlos a través de un conjunto de mecanismos y metodologías podemos “crear densidad donde parece predominar el vacío”.

Esa fue la propuesta fundamental de su intervención: apostar por una teoría de cambio territorial: Innovación Rural Hexagonal. Una propuesta para acompañar a una España desequilibrada hacia una más sostenible y equitativa.

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“Hay que definir y proyectar una España sostenible, una España equilibrada, una España gaussiana, equitativa, justa, distribuida y que esto pasa por la densidad relacional que aplica a través de esos conversatorios, aceleradoras, laboratorios, plataformas o comunidades. Eso está estrechamente vinculado con nuestra teoría de los seis vectores: abrir, mezclar, agilizar, experimentar, colaborar y multiplicar”.

Desde esta mirada, la innovación deja de entenderse como un producto o una tecnología para convertirse en un proceso relacional. Todo está conectado: lo micro y lo sistémico, lo cultural y lo económico, lo cotidiano y lo político. Y como la innovación son conexiones, Oliván invitó a activar las que ya existen entre personas, conocimientos, infraestructuras, memorias, conflictos y deseos. Incluso (y especialmente) las tensiones que forman parte del sistema y que deben ser canalizadas, no eliminadas.

De ahí la importancia de pensar en condiciones antes que en soluciones. No se trata de diseñar “el proyecto perfecto”, sino de construir marcos que permitan que muchos proyectos distintos puedan surgir, crecer y sostenerse, cada uno respetando su contexto y propósitos.

En este sentido, Oliván defendió los laboratorios de innovación rural como infraestructuras sociales: espacios donde se cuidan los vínculos, se crean rituales compartidos y se trabaja con ritmos largos, entendiendo que la permanencia importa más que la escala.

Doce proyectos, doce Flash Talks

Uno de los ejes centrales del Congreso incluyó las 12 Flash Talks, organizadas en cuatro bloques temáticos. Intervenciones breves, ágiles, estilo TED, que mostraron cómo la economía social está transformando los territorios rurales desde enfoques diversos y complementarios.

En el primer bloque llevó las miradas a la reapropiación productiva y reconversión de saberes. Proyectos como Cuchillería de Taramundi (Asturias), Mostea (La Rioja) y Fractal Solaris (Cantabria) demostraron que innovar no siempre significa empezar de cero, sino rescatar oficios, reconvertir modelos productivos y combinar tradición con tecnología y sostenibilidad.

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El segundo bloque puso el foco en el trabajo, los cuidados y las estructuras para quedarse. Iniciativas como Re-viviendo (Aragón), Casa Joven de Montilla (Córdoba) y Faenando Futuro- HUB Genera evidenciaron que sin vivienda, relevo generacional, bienestar emocional y empleo digno no hay arraigo posible.

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El tercer bloque propuso aprender juntas: saberes, cuidados y comunidad,. Proyectos como Haciendo Hacenderas (Castilla y León), Ametxe (Euskadi) y Rural Hackers (Galicia) recordaron que el conocimiento no se transfiere: se comparte, se practica y se vive en comunidad, combinando tradición, experimentación y tecnología.

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🎙️Las entrevistas están disponibles en este enlace

El último bloque sobre cultura, relato y estructura territorial, conectó identidad, visibilidad y gobernanza a través de Estaciones Sonoras (Navarra), ZigZig Travel y la propia ARA, que presentó el enfoque macro del modelo LEADER. Porque lo que no se cuenta no se conecta, y lo que no se conecta no se sostiene.

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Del relato a la acción: el Laboratorio de Innovación Rural

Tras escuchar proyectos reales en territorios reales, la jornada dio un giro metodológico y colectivo con el Laboratorio de Innovación Rural. Un espacio participativo y gamificado en el que las personas asistentes trabajaron sobre cinco territorios ficticios para diseñar no proyectos concretos, sino las condiciones que permiten que los proyectos emerjan, crezcan y se sostengan.

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Con la lógica clara de empezar por las condiciones y no por las soluciones, el laboratorio activó colaboración, prototipado, conversación y aprendizaje colectivo. Se probaron pequeñas soluciones en paralelo, se conectaron saberes locales y se entendió el laboratorio como una infraestructura social, una arquitectura de relaciones que transforma la inercia en acción colectiva y resultados para cada territorio.

Lo que conseguimos en RuralES

RuralES cumplió con creces sus objetivos. Se visibilizaron iniciativas transformadoras de economía social de once comunidades autónomas, se conectaron ecosistemas rurales, se transfirieron aprendizajes y metodologías replicables, y se impulsaron nuevas alianzas para seguir construyendo futuro desde los territorios.

Y más allá de los contenidos, las dinámicas y todo lo tangible del evento en sí mismo, el Congreso potenció una red de conocimiento vivo, una comunidad que entiende que en el medio rural hay que jugar con las cartas que nos han tocado, cuidarlas y combinarlas de manera justa y estratégica. RuralES fue el punto de partida.

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