El Contrato de Río, un canal participativo para mejorar la gestión del agua en el Altiplano de Granada

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El GDR Altiplano de Granada ha impulsado un proceso amplio de consulta ciudadana en relación a la gestión del agua en las comarcas de Baza y Huéscar que integran este territorio.

Para ello, cuenta con la figura “Contrato de Río”, una herramienta donde los interlocutores públicos y privados se comprometen en un proyecto común sostenible para sus habitantes.

Una vez más, las comarcas de Baza y Huéscar se movilizan para tomar decisiones conjuntas desde y para la población por un territorio sostenible y de futuro donde el agua es un recurso esencial para la vida; tanto para la economía agraria y ganadera del territorio, como fuente de equilibrio de un paisaje con alto valor turístico.

El gerente del GDR Altiplano de Granada, Antonio Román, explica en esta entrevista a ARA la importancia de esta figura que al igual que LEADER trabaja para buscar propuestas comunes de desarrollo para el territorio a partir de un proceso participativo entre las diferentes entidades.

 

¿En qué consiste la figura “Contrato de Río” y por qué se pone en marcha en la comarca del Altiplano de Granada?

El Contrato de Río es una herramienta de gestión y participación que surge en Francia en torno a 1990, como un medio para restaurar, mejorar o conservar un río a través de una serie de acciones acordadas con la población usuaria y con las administraciones públicas asociadas a ese río. Se basa en un proceso de participación amplio, donde los interlocutores públicos y privados se comprometen en un proyecto común sostenible para su territorio.

El Contrato de Río ha sido una herramienta que se ha mostrado efectiva en la gestión y mejora de los ríos y/o cuencas y que cumple directamente con la implementación de la Directiva Marco de Agua (DMA) que apuesta por figuras de gobernanza local en temas de gestión integral del agua.

Contrato de Río de Matarraña en Teruel

En España existe una experiencia de éxito en Teruel, en la cuenca del río Matarraña, que la aplicó ante un conflicto que dividía a su territorio en relación a la gestión del agua para su cuenca. Fue la primera experiencia que se ha implementado en España. Abarcó tres comunidades autónomas y 27 municipios enmarcados en la Demarcación Hidrográfica del Ebro. Sus habitantes han sido un ejemplo en el diálogo y resolución de conflictos vinculados con los usos del agua y con resultados positivos para su territorio.

En el Altiplano de Granada se ha vivido desde tiempos inmemorables numerosas tensiones relacionadas con el río Castril y con la gestión del agua del Alto Guadiana Menor en temas de conservación, mejora y abastecimiento de agua para todo el territorio. Al conocer la experiencia del Contrato de Río de Matarraña, visitamos esta experiencia en septiembre del 2019 con una comisión de trabajo de distintos actores y entidades del territorio para comprobar si podría ser implementada para nuestro territorio. Queríamos realizar un primer contacto, conocer el proceso para comprobar si esa herramienta sería posible aplicarla y era útil para nuestro territorio.

¿Quiénes la promueven y quienes participan en ésta?

Es una iniciativa del Grupo de Desarrollo Rural del Altiplano de Granada para darle voz a la población de las comarcas de Baza y Huéscar en temas de gestión sostenible integral del agua para su territorio. Como entidad, en nuestro Grupo se encuentran todos los actores sociales, económicos y medioambientales de la zona, así como las principales entidades públicas y privadas del mismo.

El pasado 4 de marzo, la Junta Directiva del Grupo de Desarrollo Rural del Altiplano de Granada aprobó una partida presupuestaria de fondos propios de la Asociación como compromiso directo con el III Ciclo del Plan Hidrológico del Guadalquivir para participar activamente en el proceso participativo en el que estamos inmersos. Pretendemos iniciar un proceso amplio de consulta ciudadana en relación con esta temática y como paso previo para consensuar esta herramienta, el Contrato de Río, como propuesta real y aplicable para el territorio.

Participantes

Sin embargo, esta opción no hubiera sido posible sin otros actores previos que han promovido esta iniciativa y que con los que actualmente estamos colaborando estrechamente. La Asociación de la Plataforma en Defensa del Río Castril, desde hace ya varias décadas, ha defendido el agua como recurso hídrico indispensable para el territorio, realizando numerosos esfuerzos por conservar su valor ecológico, así como patrimonial, luchando contra transvases que se consideraban no beneficiosos para el territorio.  Posteriormente, la Asociación de Agricultores, Ganaderos y Productores (AGAPRO), durante todo el 2019, realizó numerosas reuniones en las comarcas de Baza y Huéscar, para presentar propuestas conjuntas a la II Fase del Plan Hidrológico del Guadalquivir 2021-2017 y con quienes colaboramos el resto de agentes sociales para seguir en esta línea.

Existe también un grupo promotor de actores relevantes del territorio que han formado parte de la primera toma de contacto de la experiencia del Contrato de Río en Matarraña. En este grupo ha estado participando hasta el momento, además, de las dos entidades anteriormente señaladas, representantes de la Fundación Paisaje, la Comunidad de Regantes del Canal de Jabalcón, la Plataforma de Protección de la Ribera del Guadiana Menor y la Asociación de Empresarios de la comarca de Huéscar. Con ellos se realizó el viaje a la zona de Teruel en septiembre del 2019 antes comentado, y hemos ido trabajando desde el inicio en esta propuesta.

Pero en todo este proceso, queremos destacar, además, la participación de Pedro Arrojo Agudo, doctor en Física, profesor emérito de la Universidad de Zaragoza, investigador en Economía del Agua y Premio Goldman de Medioambiente en la categoría de Europa en el 2003. Él ha sido un pilar importante e impulsor de esta iniciativa. Nos ha ayudado desde el inicio a contactar directamente con la experiencia del Contrato de Río en Matarraña y ha colaborado hasta el momento en varios encuentros en la zona. Al mismo tiempo ha sido el impulsor de un “hermanamiento fluvial entre el río Matarraña y el río Castril, que esperamos se haga efectivo en los próximos meses.

Con esta nueva propuesta se pretende concretar fórmulas de aprendizaje entre estas dos zonas en las que suceden problemas similares en relación al agua. Somos conscientes de la imposibilidad de realizar extrapolaciones de un caso a otro; aun así, las soluciones de manera directa ya realizadas en el Matarraña, sí que permiten intentar dinámicas o incluso propuestas parecidas y ensayadas con resultados conocidos. La propuesta de solución del Contrato de Río Matarraña permitió una ordenación, sistematización e institucionalización de la co-gestión del agua, corresponsabilizando a la población de este territorio. Por ello, ese aprendizaje previo es un punto de referencia decisivo para el Contrato de Río del Alto Guadiana Menor del Altiplano de Granada que estamos desarrollando actualmente. Realizar un hermanamiento entre ambos ríos es el inicio de colaboraciones futuras entre territorios con un tema común, la gestión sostenible integral del agua e intercambio de experiencias entre estas zonas con fórmulas de gobernanza parecidas en esta temática.

 El agua es vital para el desarrollo económico y social de las zonas rurales. ¿Qué particularidades tiene en su territorio?

El Altiplano de Granada es una de las zonas más áridas de España; y el sector agrícola y ganadero depende de manera esencial del buen uso del agua en la zona. Al mismo tiempo, el territorio cuenta con masas de aguas subterráneas de alto valor tanto cuantitativo como cualitativo. Esta opción ofrece la posibilidad de una alta resiliencia del sistema hidrológico para el territorio si se tiene en cuenta una gestión integral del agua, utilizando estas masas de agua (siempre que se considere su uso de manera integral y responsable de las mismas). Para ello es necesario mantener un equilibrio tanto de las masas de agua subterráneas como de las superficiales. Tradicionalmente, muchos sistemas subterráneos han sido explotados en la zona a través de los manantiales que emergían de manera natural en el territorio, permitiendo su explotación de manera razonable. Actualmente, ha habido una sobreexplotación de pozos que ha originado una disminución de los niveles freáticos y está originando la disminución de caudales de manantiales o su desaparición, como el manantial de Bujejar en Puebla de Don Fadrique, que ha desaparecido, o de las 7 Fuentes de Baza, que corre el riesgo de desaparecer, por la falta de mantenimiento del equilibrio entre estas masas de agua. Ambas están relacionadas y su abuso pone en peligro al agua como derecho fundamental y básico para el territorio.

Por ello, en los últimos años se ha puesto en evidencia la necesidad de agua en diferentes zonas del territorio; y se han sucedido distintos debates y diferentes formas de entender su gestión y uso. Además, durante muchos años, ha habido una fractura social, económica y medioambiental entre la parte norte del territorio que defendía el río Castril por su gran valor ecológico, denunciando su trasvase por demandas de agua de la parte de Murcia y Almería; mientras en la zona más al sur, justificaba la demanda de agua, de la subcuenca del Guadiana Menor y sus afluentes, para sus cultivos y el abastecimiento de consumo para la población mayor del territorio, Baza, con 20.412 habitantes, que supone un tercio de la población de las dos comarcas que constituyen el Altiplano de Granada.

Hasta ese momento cada zona ha defendido sus posiciones sin llegar a acuerdos que integren las distintas demandas y siendo uno de los temas de mayor tensión interna en el territorio sin consenso. Sin embargo, actualmente, existe la necesidad de colaborar para encontrar un proyecto común que aglutine opciones viables para ambas zonas. Se ha entendido que hay que trabajar de manera conjunta en la búsqueda de opciones de consenso para tomar conciencia sobre los desafíos ambientales que afectan a la calidad del agua en la zona, así como las opciones más viables que hagan posible un buen número de actividades económicas dependientes de este recurso en el territorio. Al mismo tiempo, la ciudadanía ha empezado a ver el patrimonio natural del que cuenta por su alta calidad paisajística, ambiental, ecológica y natural. La Declaración por parte de la UNESCO de este territoriocomo Geoparque de Granada entiende, además, imprescindible para su desarrollo, el trabajar la conservación del medio ambiente como recurso fundamental para la zona.

Es decir, el agua aparece como recurso esencial, tanto para la economía agraria y ganadera del territorio, como fuente de equilibrio de un paisaje con alto valor turístico; al mismo tiempo, se ha hecho más visible la necesidad de agua como recurso escaso y esencial para la vida en aspectos fundamentales como el abastecimiento para la población del Altiplano de Granada.

¿Cuál es su vinculación con la Estrategia de Desarrollo Local del Altiplano de Granada? 

En la Estrategia de Desarrollo Local del Altiplano de Granada (EDL) 2014-2020 que elaboramos en 2016 con todos los agentes sociales del territorio, surgió como temática transversal afrontar para el territorio la gestión sostenible e integral del agua para la zona como tema clave. Tras la consulta a los distintos actores sociales y a la ciudadanía, se concretó una línea de actuación “Una gestión del agua sostenible, eficiente, productiva y mitigadora de conflictos en el Altiplano de Granada. Esta apuesta está en línea con la Directiva Marco del Agua (DMA) que unifica las actuaciones en materia de gestión del agua en toda la Unión Europea.

El Contrato de Río permite un espacio de debate sobre estas temáticas a escala más cercana a los territorios.  Esta figura permite hacer real el proyecto amplio de la gestión integral de agua para una zona como el Altiplano de Granada.

Además, el agua es un elemento transversal que afecta a numerosos objetivos de la Estrategia, desde aquellos que están relacionados directamente con el cambio climático y el medio ambiente (y que rápidamente imaginamos cuando hablamos de agua) hasta aquellos otros relacionados con el empleo (la diversidad de actividades económicas relacionadas con el agua van desde la propia agricultura que la emplea como recurso básico hasta el turismo que la emplea como uso y disfrute directo tanto en el turismo natural como en el tradicional de esta zona relacionado con los manantiales y las aguas termales). Al mismo tiempo está también relacionada con el sector público y las empresas que operan en el territorio en temas de abastecimiento urbano y otros usos industriales y energéticos; sin olvidar, aspectos relacionados con la innovación en relación al agua cuando hablamos de nuevos sistemas de regadío, cultivos y procesos agrícolas, sistemas de eliminación de contaminantes emergentes y de potabilización, etc.

Todos estos aspectos, sumados a las presiones derivadas de la contaminación puntual y difusa de todas las actividades, determinan el desarrollo de nuestros territorios y líneas de trabajo a abordar desde las estrategias de desarrollo rural de las cuales somos responsables los Grupos de Desarrollo Rural. Así se vio en las consultas ciudadanas para la realización de nuestra EDL y, en esta línea, estamos desarrollando este trabajo específico para conseguir dar opciones de respuestas a esta demanda social surgida en nuestro territorio, siendo fiel a la metodología LEADER.

 

 ¿Cómo ha contribuido la metodología LEADER a desarrollar esta iniciativa?

La metodología LEADER ha sido fundamental en la elección de esta línea de trabajo. Cuando empezamos las consultas ciudadanas y de actores sociales en nuestro territorio para realizar nuestra Estrategia de Desarrollo Local, esta cuestión era uno de los temas que a todo el mundo le preocupaba, pero que nadie se atrevía a abordar de manera conjunta, porque avivaba enfrentamientos entre la parte norte del territorio y la parte sur (ambas zonas polarizadas en su discurso sobre cómo gestionar el agua).

A partir de esos diálogos se ha conseguido que esta temática no sea un tema “tabú” sino un tema esencial para el territorio. La metodología LEADER, tiene como esencia, trabajar con procesos de diálogo participativo y de abajo hacia arriba. Ello ha permitido la posibilidad de visibilizar estas temáticas que, de manera estructural, afectaba a todo el territorio determinantemente, pero que no se sabía muy bien cómo abordar de manera integral. Actualmente, poder dedicar recursos económicos y humanos a una temática tan importantes como es el agua, es una apuesta esencial para el medio rural. Poder seguir debatiendo y poder seguir encontrando propuestas para el territorio viables, y que integren a todos los actores sociales afectados, es esencial para adaptarnos a los continuos cambios a los que nos enfrentamos.

El propio proceso y metodología LEADER es espejo de la figura de Contrato de Río. Es decir, el Contrato de Río es una herramienta de diálogo participativo sobre esta temática que necesita de consensos para obtener propuestas acordadas por el territorio. Su base es la misma, trabajar para buscar propuestas comunes de desarrollo para el territorio donde la gestión sostenible integral del agua y los objetivos de la DMA sean el referente. Entendemos que introducir esta fórmula de trabajo en estructuras de consulta con otras entidades como la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (a la que a su vez se lo exige la DMA en procesos de gobernanza), y concretarla, con el Contrato de Río para la zona, es un gran paso. Es la concreción de un proceso más amplio realizado en el territorio del Altiplano de Granada con metodología LEADER, que demuestra que escuchar a la ciudadanía y materializar esas demandas en propuestas concretas, es la consecución de un proceso coherentes de participación activa que nos une por un proyecto común esencial para el desarrollo económico, social y medioambiental de los territorios y adaptados a los mismos.

 La EDL del Altiplano de Granada lleva por título “Ilusión por un Proceso de Desarrollo y Conciliación para una Sociedad de Futuro”. Describa brevemente sus objetivos ilustrándolo con algún proyecto.

En esta Estrategia se apostó decididamente por apoyar la formación de la población local en diferentes temas estratégicos con el objeto de que fuera capaz de aprovechar las oportunidades de emprendimiento que el territorio ofrece; la mejora de las capacidades de hacer cosas juntos reforzando a las asociaciones y la economía social; la optimización de la competitividad de nuestro tejido productivo a través del apoyo a empresas innovadoras; y el posicionamiento internacional del patrimonio territorial, trabajando por mejorarlo a través de la declaración del “Geoparque de Granada” como Geoparque Mundial de la UNESCO.

 

Desde que la iniciamos hemos ido reforzando todos estos objetivos, pero al mismo tiempo han ido emergiendo proyectos que los han cohesionado en todos sus fundamentos, es decir, integran todas estas cuestiones intrínsecamente.

 

Concretamente, el proyecto para la mejora en la gobernanza y gestión del agua que he comentado, se está abordando desde el conocimiento y la responsabilidad de la gente respecto al recurso más estratégico para la vida y el desarrollo del territorio, como es el agua. Pero con una gran ilusión por ser un proyecto que puede crear un proceso nuevo de desarrollo y de futuro para el territorio. Para empezar, lo hemos abordado con un Ciclo de Conferencias a los que se ha invitado a los especialistas, expertos y entidades más relevantes hasta el momento en esta temática, con una gran participación, a pesar de ser por vía telemática. Por causa del confinamiento debido al Covid-19, este ciclo de conferencias, se ha realizado por videoconferencia, pero al mismo tiempo han permitido ser grabadas, procesadas y vueltas a publicar, para que se siga utilizando como material a medio y largo plazo en estas cuestiones, tanto a nivel del territorio, como para quienes lo necesiten.

 

Con este proyecto se está trabajando en temas de mediación y procesos participativos continuos. Estos trabajos de reuniones, consensos y compromisos conjuntos, consisten en una nueva fórmula innovadora de aprendizaje en capacidades para buscar una visión común que permita un futuro esperanzador para el territorio ante los continuos cambios a los que nos enfrentamos.

 

Se han concretado y se están concretando convenios de colaboración con Universidades como la Politécnica de Madrid, Granada, Zaragoza, Almería, Sevilla, etc. para trabajar en investigaciones relacionadas con esta temática y de aplicación en la zona. Ello es un gran paso en inversión en nuevas tendencias para que la población más joven vea opciones de futuro en estos territorios, asociada a nuevas prácticas y necesidades adaptativas en territorios como los nuestros.  Además, lleva a la consecución de un incremento de oportunidades enlazadas con la competitividad del tejido productivo del territorio y atracción de capital humano de valor que los haga efectivo.

 

Por último, el Geoparque de Granada, es un gran atractivo turístico para el territorio. Este proyecto es una oportunidad para posicionar el Altiplano de Granada a nivel internacional pues permite relacionar todo su patrimonio en relación con el valor hidrológico existente en el mismo. En una de las charlas realizadas en el Ciclo de Conferencias “Altiplano unido por el agua”, José María Martín Civantos, profesor de la Universidad de Granada, comentó que la red de acequias tradicionales es el gran valor en obra hidráulica existente en el territorio desde la época andalusí (mayor en construcción que la Alhambra). Recuperarla y ponerla en valor, es otro de los grandes retos que estamos descubriendo en este proceso.

 

 La EDL del Altiplano de Granada ha sido una de las estrategias con mayor participación y más de 1.000 propuestas en todo el proceso.  ¿Cómo mantienen esa participación para que no quede simplemente en la fase de diseño de la EDL?

Intentar escuchar nuevas demandas, comunicarnos y estar presentes con el territorio. Ese es el gran reto. Todavía nos cuesta y seguimos aprendiendo, porque los propios procesos administrativos de los fondos LEADER actuales, nos están dificultando mucho esta labor. Sin embargo, intentamos hacer apuestas más arriesgadas, como el proyecto que hemos comentado en relación a un tema tan complejo como es la gestión sostenible del agua. Pretendemos con él recuperar este espíritu para que se mantenga esta participación y esta forma de trabajo continuo por el desarrollo de un territorio.

También estamos intentando hacer comprender que los GDR no son una mera estructura de gestión de dinero de la Unión Europea. Todavía mucha gente viene a nosotros o se relaciona con nosotros sin darse cuenta que tienen una herramienta muy potente para trabajar en el territorio por el bien común del medio rural.

El Contrato de Río, puede ser otra herramienta para demostrar que podemos conseguir fórmulas participativas que den voz al territorio. Las personas no sólo necesitan ser escuchadas, sino que debemos concretar esa escucha en actuaciones concretas que incidan directamente en las necesidades de la población en las que estamos inmersos. Si escuchamos, ejecutamos y llegamos a proyectos más concretos, la gente lo ve, y responde. Si no lo ve, no va a responder, se cansa y deja de participar.

Tratamos de seguir haciendo proyectos integradores e integrales que requieren la implicación y participación de la gente desde su inicio, para que sigan percibiéndose como comunidad. Este proyecto es un ejemplo de ello. Hemos querido ser respetuosos con la esencia de la propia EDL. Hemos querido liderar un proyecto con escasos referentes en España. Hemos buscado esos referentes, estamos intentando integrar todas las voces que previamente han trabajado en el territorio en esta temática y estamos conjuntamente trabajando para participar activamente en estructuras mayores como el Plan Hidrológico del Guadalquivir, que pone las bases para el futuro de la zona a medio y largo plazo en la gestión sostenible del agua.

Es importante tener claro que las ayudas que gestionamos y proporcionamos a nuestros socios y emprendedores son meros mecanismos de iniciación. Apostamos por ello, porque ello garantiza cierto mantenimiento de actividades en las zonas rurales; pero, obviamente, las ayudas económicas se acaban y no es lo único que debe sustentar el medio rural. Lo que va a quedar de todo este trabajo conjunto es el apoyo mutuo que se consiga para el territorio. Una forma de hacer. Ese es el principal reto que más nos interesa trabajar, la pertenencia a una red, a una comunidad, a un territorio, que les haga sentirse orgullosos.

Fuente: GDR Altiplano de Granada

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