La falta de años cotizados deja a las mujeres rurales a la cola en pensión

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La igualdad de género no forma parte del presente de muchas mujeres de Castellón, que cobran menos que sus compañeros varones, tienen menos puestos de responsabilidad y dedican más horas de su jornada a ocuparse de la crianza de los hijos o de la casa.

Y una las mayores brechas entre hombres y mujeres afecta a la última etapa de sus vidas. Las mujeres de la provincia perciben una pensión que, de media, es 431 euros inferior a la de los hombres. Pero entre lo que cobran ellas, que es mucho menos, también hay importantes diferencias. ¿La principal? La geográfica. Porque en la provincia las féminas que habitan en el interior sobreviven con pagas todavía más bajas que las que residen en los municipios más cercanos a la costa.

Que ser mujer y vivir en un pueblo suele ser sinónimo de pensión baja es algo que demuestran las últimas cifras que maneja el Instituto Valenciano de Estadística (IVE), que establece diferencias de hasta 88 euros al mes. Así, mientras que las mujeres de la provincia cobran una pensión media de 658 euros al mes (datos al cierre del 2018), la renta media de las féminas de comarcas como Els Ports o el Alt Maestrat apenas supera los 570 euros mensuales.

Si se analizan los datos por municipios, las diferencias todavía son más abismales. Unos ejemplos bastan para entenderlo. Las 18.686 pensionistas de la capital perciben una media de 751 euros al mes y las 5.479 de Vila-real, 670. En cambio, las 233 mujeres que cobran pensión en Albocàsser ingresan de media 528 euros. En Altura perciben 589, en Canet lo Roig, 540; y en Eslida, 536, siempre según los datos del IVE y la Seguridad Social.

TRABAJAR SIN COTIZAR // A quienes llevan años trabajando por los derechos de las mujeres que viven en los pueblos más pequeños del interior esas cifras no sorprenden en nada. «La clave está en que la mayoría de estas mujeres se ha dedicado a la agricultura y a la ganadería, y muchas de ellas han trabajado durante años sin cotizar o lo han hecho solo al final de su vida laboral. Y las que tienen historial de cotización más largas han pagado lo mínimo que exige la ley», explica Lucía Clemente, presidenta de la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural (Afammer) en Castellón, un colectivo que lucha por avanzar hacia la igualdad entre hombres y mujeres y entre el mundo rural y el urbano.

Clemente argumenta que hasta hace unas décadas decenas de mujeres que trabajaban en el campo no estaban dadas de altas en la Seguridad Social . «Si en una casa solo podía cotizar uno, lo hacía el hombre y eso explica porqué la inmensa mayoría de las pensiones no contributivas las percibe una mujer. Esos casi 300 euros que no se empleaban para que la mujer cotizara se utilizaban, por ejemplo, para dar estudios a los hijos», añade.

UNA LEY QUE NO FUNCIONA // Para intentar acabar con tantas diferencias y visibilizar el trabajo de la mujer en el campo, en 2011 entró en vigor en España la ley de titularidad compartida de explotaciones agrarias. Nació con el objetivo de reconocer la labor de cientos de mujeres del campo, ofreciéndoles ser cotitulares del medio de vida familiar, cotizar por su trabajo y beneficiarse de subvenciones y prestaciones sociales en igualdad de condiciones. Ocho años después, los aplausos que acompañaron a esta ley pionera han enmudecido debido a que su impacto ha sido ínfimo. En España, y hasta noviembre del 2018, solo 471 mujeres se habían beneficiado de ella, de las que 11 viven en la Comunitat Valenciana, según la estadística del Ministerio de Agricultura.

Los datos demuestran que la ley no ha funcionado y para Afammer Castellón una de las claves está en el desconocimiento. «Es una norma a la que no se ha dado suficiente publicidad y, además, para acogerse a ella las mujer tiene que darse de alta en la Seguridad Social y pagar la cuota mensual. Y la renta de muchas familias que se dedican a la agricultura es tan baja, que muchas no pueden hacerlo», añade Clemente. Y todo eso a pesar de que la mayoría es consciente de que si no cotiza los años suficiente cuando llegue el momento del retiro tendrá que sobrevivir con una pensión de miseria.

Fuente: El Periódico Mediterráneo

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