La emprendedora Martine Van Harmelen impulsa su emprendimiento con la venta online y participación en mercados locales como SierraAlimenta Huelva.
En la sierra de Huelva, donde el ritmo lo marcan las estaciones y la vida cotidiana conserva aún un fuerte vínculo con lo esencial, surgen proyectos que combinan creatividad, sostenibilidad y artesanía. Es el caso de Martine Van Harmelen, fundadora de Lana Lana Studio, una iniciativa que transforma la lana en piezas únicas de iluminación y confort acústico.
Natural de Holanda, esta joven emprendedora vino a España hace unos años. Después de vivir en Valencia, decidió instalarse en Fuenteheridos, en pleno corazón de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, buscando un entorno más amable para la vida familiar. Allí, ante la dificultad de encontrar empleo, tomó una decisión que comparten muchas mujeres en el medio rural: crear su propia oportunidad.
Su proyecto nace de una combinación de saber hacer artesanal y adaptación al territorio. Aunque su experiencia previa estaba vinculada a la joyería en plata y oro, pronto se dio cuenta que ese tipo de producto resultaba difícil de comercializar en su entorno. La lana, en cambio, le ofrecía nuevas posibilidades: un material natural y versátil que se adapta a una sensibilidad creciente hacia lo sostenible.
Cada creación requiere tiempo, dedicación y un proceso artesanal cuidado, lo que se traduce en productos con un gran valor añadido
En su taller, ubicado en Fuenteheridos, Martine diseña y elabora principalmente lámparas de lana, piezas que no solo cumplen una función estética, sino que también aportan calidez y mejoran la acústica de los espacios. Cada creación requiere tiempo, dedicación y un proceso artesanal cuidado, lo que se traduce en productos con un gran valor añadido.
Sin embargo, emprender en el medio rural implica retos específicos. “Aquí, el mercado local es limitado y el poder adquisitivo es reducido por lo que la venta directa resulta compleja”, afirma Martine que ha orientado su modelo hacia el canal online, un proceso que reconoce como lento y exigente, pero que poco a poco empieza a dar resultados. Al mismo tiempo, acude a mercados locales como el de SierraAlimenta donde presenta sus creaciones diferentes y únicas.
Más allá de la comercialización, su experiencia pone de relieve las condiciones estructurales del emprendimiento femenino rural. “Lo que necesitamos es espacio, tiempo y recursos económicos”, resume. Tres elementos que, en muchos casos, escasean. El acceso a financiación inicial, la disponibilidad de infraestructuras adecuadas o la conciliación siguen siendo desafíos cotidianos.
Martine reconoce que las ayudas públicas son fundamentales en la fase inicial de cualquier emprendimiento. “Cuando comienzas una actividad, es cuando más ayuda necesitas: hay costes que tienes que hacer frente sí o sí y eso limita mucho”.
Un modelo de producción sostenible
Con todo, su proyecto avanza. Desde un pequeño municipio serrano, Lana Lana Studio se abre camino con la venta online y también en mercados locales, demostrando que es posible generar actividad económica desde el territorio, poniendo en valor los recursos naturales y apostando por modelos de producción sostenibles.
Historias como la de Martine reflejan una realidad muy cotidiana en la Sierra de Huelva y Cuenca Minera de Riotinto: la de mujeres que, desde el medio rural, impulsan iniciativas innovadoras y comprometidas con su entorno. Proyectos que contribuyen a fijar población, dinamizar el territorio y construir un modelo de desarrollo más equilibrado y sostenible.