Mujeres rurales: el reto de emprender en el campo

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En los tres años que lleva en marcha el proyecto Ruraltivity, de Fademur, ha ayudado a más de 200 mujeres a emprender dentro del ámbito rural a través de asesoramiento, formación y apoyo.

Pocos días antes del decreto de estado de alarma, unas 700 gallinas llegaron hasta Navas de Bautista, en Campos de Hellín, una pequeña aldea albaceteña de media docena de casas entre Agramón y Hellín. Durante estos tres meses, para ellas no ha habido confinamiento y han podido campar a sus anchas por estas tierras que, desde hace casi un siglo, pertenecen a la familia García-Villada. Han podido dar pequeños paseos y Mariví Vela se ha encargado personalmente de alimentarlas. Y no es para menos, ya que ellas son el alma de Granja Ecológica Villada, un proyecto que, en pocas semanas, empezará a dar sus primeros pasos tras meses de duro trabajo.

La crisis del coronavirus ha retrasado los permisos y la llegada de materiales para perfilar las instalaciones, y los albañiles tuvieron que dejar en standby las obras de la huevería, pero desde hace unas semanas el ritmo frenético a vuelto a la granja. “Para mí el confinamiento casi no ha existido porque no he parado. Como tenía ya muchos materiales he estado estos meses arreglando la granja de mis bisabuelos aplicando la filosofía del reciclaje”, explica por teléfono Mariví Vela, quien hace menos de un año decidió romper con todo y embarcarse en este proyecto ecológico. Acaba de volver al pueblo del que salió hace 20 años para estudiar ADE y, después, trabajar en Murcia. Pero ahora ha querido dar un giro a su vida, apostar por las tradiciones de la España rural y retomar la actividad que, hace décadas, desempeñaron sus antepasados.

Ruraltivity lleva a cabo iniciativas de autoempleo y educación emprendedora

Su historia es la de decenas de mujeres rurales que en estos tres últimos años han formado parte de Ruraltivity, una lanzadera de emprendimiento rural que lleva a cabo iniciativas de autoempleo y educación emprendedora de la mano de Fademur, la Federación de asociaciones de mujeres rurales. Una “herramienta fundamental para impulsar los emprendimientos en el mundo rural”, explica Nieves Alonso, coordinadora de Fademur. “Nos acercamos a muchos emprendimientos en distintas fases: gente con ideas, gente que tiene una tierra o el dinero de paro, o incluso gente que viene a nosotros con un plan de empresa. Son profesionales de lo suyo, pero nosotros les ayudamos con el papeleo, con la búsqueda de financiación, les damos asesoramiento, les ponemos en contacto con proyectos similares y les damos formación”, añade. Así es como Mariví contactó con Fademur, porque “en el pueblo -reconoce- nadie sabía nada sobre producción ecológica”, y recibió el asesoramiento que buscaba.

Desde la federación acompañan a estas emprendedoras incluso una vez que el proyecto ya está en marcha. “El plus que tenemos es ese darles la mano, saber que están acompañadas desde que empiezan una cosa. Cuando emprendes desde un pueblo te sientes muy solo, pero saben que estamos detrás, que nos puedan llamar a cualquier hora y les ayudamos con todo. Además también se ayudan entre ellos, entre proyectos que han hecho algo parecido antes en otro punto de España”, sentencia satisfecha la coordinadora de Fademur, que se convierte en “un brazo más del proyecto”, tal y como afirma Belén Sese, otra de las participantes de la lanzadera. “No tienes experiencia en montar una empresa y Fademur es ese recurso que nos ha ayudado. Un asesoramiento y una formación adaptada, un contacto muy personal”, reconoce esta emprendedora que, junto a su pareja y su cuñado, está a punto de inaugurar una casa rural y una fábrica de cerveza artesana, Vereda, en el pueblo palentino de Ledigos.

GENERAR ECONOMÍA EN EL ENTORNO RURAL

Las zonas rurales han visto en los últimos años cómo han ido perdiendo poco a poco servicios y cómo la economía se centraba, sobre todo, en el mundo agrícola y ganadero. No obstante, empresas como CaixaBank han apostado por mantener los servicios en esos entornos para estar cerca de los habitantes del mundo rural y, por eso, el 91% de los españoles tiene una oficina en su municipio. De hecho, CaixaBank es la única entidad bancaria presente en 229 poblaciones, en las que no hay ninguna otra entidad presente, alrededor de toda España. Una presencia que facilita el día a día de sus habitantes y permite fijar población.

El proyecto Ruraltivity, en los tres años que lleva en marcha, ha trabajado con más de 220 mujeres emprendedoras que apuestan, precisamente, por “generar economía en su zona”. “Es fundamental tener proyectos que puedan generar economía, que permitan a la gente quedarse en el pueblo y generar riqueza para que así se vaya fijando población. En el entorno rural no hay empresas, no hay economía. Por eso llevamos años trabajando en impulsar las cooperativas de mujeres”, señala Alonso.

Y precisamente esa idea de fijar empleo y generar economía es otro de los pilares del proyecto de Mariví Alonso. Más allá de vender huevos ecológicos, busca potenciar el “agroturismo” y “enseñar qué es la producción ecológica mediante visitas guiadas”. “Voy a impartir formaciones sobre producción ecológica para colegios, asociaciones y universidades. Tengo preparados varios talleres de educación mediambiental, de reciclaje, la economía circular… Quiero mostrar todo lo que he aprendido y también enseñar el patrimonio de la comarca de Hellín, enseñar el entorno rural y hacer que la gente, si conoce más la naturaleza, pueda animarse a irse a vivir al pueblo”, incide esta albaceteña.

Granja Ecológica Villada busca potenciar el agroturismo, impartir formación e inculcar el modo de vida rural

Con la misma ilusión Belén Sese da los últimos retoques a la que será la primera casa rural de Ledigos (Palencia), anexa a una fábrica de cerveza artesana. Nacida en Huesca y tras vivir varios años en Valladolid, hace dos decidió junto a Adrián, su pareja, “dejar nuestra vida en la ciudad, nuestros trabajos, para emprender en su pueblo”. “Queremos que sea nuestro proyecto de vida, disfrutando de un trabajo que nos gusta, que una cerveza y turismo. Pero, sobre todo, queremos darle vida al pueblo, no solo vendiendo cerveza y con turismo, sino dando formación e información. Queremos colaboración con las queserías de la zona, con panaderos artesanos, con todas esas profesiones que tenemos cerca, y así, poco a poco, ojalá podamos dar trabajo a otras personas y que vengan y puedan volver al pueblo”, reconoce.

EMPRENDER EN TIEMPOS DE CRISIS

Aunque las obras de la casa rural terminaron hace cinco meses, la fábrica de cerveza todavía no está a punto. La COVID-19 paralizó las importaciones y las máquinas necesarias para la producción todavía no han llegado. Y sin la fábrica lista, de momento, prefieren no abrir. “Inauguraremos en el mes de agosto y esperamos tener todo listo. Queremos que sea una experiencia completa. Teníamos en el pueblo esta casa antigua y anexo un corral que los antepasados de Adrián y Borja (su hermano) usaban como cuadra, así que nos pareció genial tener la casa y la fábrica en un mismo espacio”, explica Sese.

A la crisis propia del mundo rural, ahora se enfrentan también a las consecuencias de la pandemia, aunque esperan que el turismo de interior tome ahora más fuerza. “Queremos arrancar cuanto antes para que la gente pueda venir este verano y disfrutar de la casa y, a la vez, mantengan la relación con la cerveza, vean los campos de cebada y el lúpulo que hemos plantado. Y queremos que el pueblo juegue un papel fundamental en el proyecto”, detalla esta educadora social oscense afincada ahora en Palencia.

Mientras ultiman los detalles de su proyecto, confían en que su idea de negocio sirva para reactivar la zona y que más jóvenes se animen a emprender. Una situación que, según denuncia, cada vez es más complicada “por la falta de viviendas en las zonas rurales”. “En los pueblos faltan casas. En Ledigos, las casas vacías están medio en ruinas, y las que siguen en pie son de familias que las mantienen bien porque viven aquí o porque es su segunda residencia. Es muy difícil alquilar una casa para vivir, aquí o en cualquier pueblo, por lo que es complicado que gente de fuera, que no tiene arraigo en el pueblo, pueda mudarse. Haría falta más inversión para viviendas en las zonas rurales”, reclama.

Pese a todo, en pocas semanas, Casa Rural Vereda, al igual que Granja Ecológica Villada, verán la luz y aportarán su granito de arena en el desarrollo del mundo rural gracias al apoyo del proyecto Ruraltivity. Dos proyectos que buscan volver a llenar esa España vaciada que cada vez alza la voz con más fuerza. “Sin gente, no hay servicios, y sin servicios, no hay gente. Por eso queremos empezar a crear economía, dar motivos para que la gente venga al pueblo y así conseguir que se realicen inversiones y se pongan en marcha de nuevo los servicios que había hace décadas”, defiende Sese. Iniciativas que aspiran a generar un efecto positivo en la zona rural, que supone “el 80% del territorio español”, recuerda Nieves Alonso.

Fuente: EL MUNDO

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