Sara Rey Sanz. Secretaria técnica de la Asociación Nacional de Criadores de raza Blanca Serrana o Andaluza (ABLANSE)
Sara Rey Sanz es la secretaria técnica de ABLANSE y representante de movimientos como la Plataforma Ganadería extensiva y pastoralismo, Nos Plantamos y la Universidad Paulo Freire que reivindican el papel de la ganadería extensiva en un mundo rural vivo que se opone a convertirse en un parque temático más. Desde la Sierra de Huelva, se reclama devolver a los productos ganaderos su identidad territorial para no perder la soberanía alimentaria.
A las puertas del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, esta veterinaria y activista rural habla de la importante labor de asociaciones como Ganaderas en Red. Afirma que “cada vez más las mujeres ganaderas se empoderan al mando de sus propias ganaderías”.
La Cabra Blanca Serrana es una de las 142 razas autóctonas en peligro de extinción de las 168 que componen el Catálogo Oficial de Razas Autóctonas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
La asociación que vela por su conservación y mejora genética es Ablanse, una organización que cuenta con cerca de 30 ganaderías asociadas y un censo de 6.600 ejemplares, en su mayoría en Andalucía. Estos animales se localizan en pequeñas rebaños en extensivo repartidos por Espacios Naturales Protegidos desde la Sierra de Huelva, Sierra Morena, Altiplano de Granada a la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas en Andalucía.



Además, desde la Asociación de criadores se promociona esta raza única con el objetivo de incrementar la rentabilidad económica, social y ambiental de las ganaderías y mejorar la vida de las familias ganaderas. “Nuestro principal reto es poner en valor la labor de los servicios ecosistémicos de la ganadería, dando el valor a los productos de abastecimiento (carne, leche, piel, estiércol…) vinculados y devolver a nuestros productos ganaderos su identidad territorial”, afirma Sara Rey.
Con la seguridad que da conocer el sector y el territorio, la secretaria técnica de Ablanse advierte que se tiende a desvincular cada vez más las producciones del territorio. “Comer alimentos de la Sierra en el mismo territorio es casi imposible porque, entre otras cosas, carecemos de mataderos, salas de despiece y carnicerías en nuestros pueblos. Si queremos que nuestros pueblos tengan futuro es fundamental que recuperemos la soberanía alimentaria de nuestros territorios”. Y la ganadería ambiental, basada en pastoreo, puede rehacer de nuevo esa cadena de producción vinculándola con el territorio. “Que haya pastores ayuda a la economía del territorio porque en torno a ellos se desarrollan una serie de actividades sociales y empleos como matarifes, carnicerías, restauración…etc. Mantienen el paisaje, previenen incendios, recuperan biodiversidad y generan nicho a otras especies relevantes… y son parte de nuestra cultura y saberes”.
En el Año Internacional de los Pastizales y el Pastoreo, Sara Rey habla de la oportunidad de visibilizar y revalorizar el papel del pastoreo. “Existe mucha innovación en todo ello; ganaderías regenerativas, holísticas, vallados virtuales, etc. Facilitar la vida del cabrero hace más viable el futuro con las nuevas generaciones”
Ahora que se habla tanto de reto demográfico hay que tener en cuenta que la actividad ganadera fija población al entorno rural, asegura un suministro sostenible y diversificado de alimentos y mantiene la biodiversidad, entre otros. Por eso, se pregunta: ¿Quién paga a los ganaderos todos esos servicios ecosistémicos que realizan con su actividad en el territorio?
Desvinculación de la producción y el territorio
La asociación Ablanse trabaja por poner en valor la cabra andaluza reconocida con una marca de calidad diferenciada y el sello 100% autóctono. “Necesitamos recuperar esos canales de distribución con chivos ya hechos, entre una y dos arrobas ; animales criados con leche materna y que luego empiezan a pastar en el campo. Las características nutricionales de esa carne son extraordinarias, y aportan salud. Es necesario la diferenciación entre ganadería extensiva, de verdad, y las demás a las de chivos alimentados con leche artificial que son los animales que se distribuyen actualmente”.
La Cabra Blanca Serrana es también una aliada clave en la gestión del paisaje serrano. Es un animal muy rústico, de alta capacidad de adaptación, posibilitando la transformación de masa arbustiva en recursos ganaderos. “Hoy, son pocas las ganaderías que siguen ordeñando más allá del autoconsumo; su principal uso es el chivo lechal, aunque el cabrito a más peso fue un manjar de la Sierra que se debería rescatar”, apunta.
La leche de cabra blanca fue la que originó el queso sudado de la Sierra de Huelva. “Es una raza que no produce muchos litros de leche pero sí de una calidad excepcional; sus animales se alimentan de castañas y bellotas en el bosque y eso le aporta un valor quesero y un sabor y un sabor especial a la leche”.
SierraAlimenta Huelva
Sara Rey Sanz afirma que el proyecto SierraAlimenta Huelva es un paso más hacia la soberanía alimentaria del territorio.
“Que se sume ARA en esta iniciativa nos va a permitir tener mayor interlocución con las administraciones locales, la colaboración público-privada es clave para generar estabilidad en la comarca”.
Proyectos como Inspira Territorio han ayudado a que se hable y se entienda el concepto de agroecología en la Sierra. “Ahora tenemos que avanzar y el biodistrito es una buena herramienta para que las personas productoras se sientan valoradas y sean interlocutoras directas con otras entidades y los propios consumidores”.
Entre las reivindicaciones del sector, Ablanse considera prioritario el acceso a mataderos rurales, adaptar la normativa sanitaria a las pequeñas producciones, dar apoyo técnico y formación adaptada, fomentar el relevo generacional, reconocer la multifunción del pastoreo y reorientar las ayudas públicas para que dejen de estar pensadas desde una lógica exclusivamente industrial y mercantilista.