¿Quién defiende al medio rural?

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En apenas diez días me han llegado por diversas vías dos vídeos cortos realmente incendiarios y desde mi punto de vista manipuladores. Los vídeos se distribuyen por WhatsApp y corren por los hilos y grupos del medio rural de manera rapidísima. Defenderé que tienen su origen en el mismo espacio social, e incluso en un mismo espacio político. El segundo convoca a una Manifestación el 3 de marzo en defensa del mundo rural, pero si con el vídeo pretendían sumar a todos los sectores, ser incluyentes y trasversales, no creo que vayan muy bien encaminados.

“La Alianza del Medio Rural”, convocante de la manifestación ha pasado por diversos momentos desde su constitución. El problema está en su origen vinculado casi exclusivamente al mundo de la caza, la pesca, los toros, y solo una de las organizaciones agrarias de este país, y precisamente la más conservadora. No todas las entidades se han posicionado de la misma manera, y hay muchas defendían de manera lícita y honesta construir un espacio amplio de incidencia e interlocución. Pero parece que, en este tiempo, cinco o seis organizaciones, han tratado por todos los medios de llevar a la Alianza del Medio Rural hacia posiciones claramente alineadas con la derecha de este país, y estaban dispuestas a cabalgar a los lomos de Abascal. El lunes de esta semana, se producía finalmente la división y se creaba “La Alianza Rural” con solo 6 organizaciones (ASAJA, RFEC, Unión de Criadores de Toros de Lidia, Federación Española de Pesca y Casting, AMFAR, y Circos Reunidos) Probablemente las intenciones de estas organizaciones sigan siendo las mismas que antes, pero ahora se abre una oportunidad para que el resto que pretende seguir adelante con la manifestación convocada, puede aprovechar para tratar de construir una imagen más plural de lo que realmente es la España rural.

En todo caso, los mensajes lanzan la idea de un mundo rural “esencialista”, reducido a unas pocas actividades consideradas “tradicionales”, y que, siendo importantes en la realidad social y económica, están lejos de definir en exclusiva una cultura rural que cuenta con un enorme y diverso patrimonio vinculado a los diferentes pueblos que forman nuestro país. Entiendo que la convocatoria se apoya en los sentimientos de abandono, frustración e incluso de ataque que vive la población del medio rural, y puedo compartirlo, pero, me cuesta aceptar sin más el planteamiento de fondo, y la forma en la que construyen el relato.

Asistimos a la profundización del debate identitario que tan peligroso es para la democracia, la convivencia y el desarrollo de los pueblos.  Llevo 25 años comprometido y trabajando por un mundo rural vivo y por la soberanía alimentaria, y me causa enorme tristeza que la capacidad movilizadora del mundo rural se esté viendo abocada y reducida a esta dinámica. En este momento, me faltan muchos rostros y sensibilidades en esta manifestación para que realmente sea representativa del mundo rural.

El lema “Por un Mundo Rural Vivo” surgió hace más de 20 años en un proceso de confluencia y articulación de numerosas plataformas, organizaciones y redes que en todo caso, teníamos en la cabeza la idea de un medio rural con fuerzas sociales y políticas diversas, y siempre desde una idea de futuro; progresista, social, solidaria y sostenible, y que en nada se parece a “La España Viva” que hoy pretenden imponernos detrás de estos planteamientos reaccionarios que se sustentan por fuerzas ultras.

Hoy me parece pertinente compartir el origen de aquel lema y desde donde se acuñó en nuestro país. En la España Rural de los años 80 se consolidaron varias organizaciones representativas y significativas que tuvieron sus orígenes en los años 70. Además, en los años 80, se impulsaron numerosos proyectos de desarrollo comunitario en decenas y decenas de comarcas rurales buscando poner las bases de un nuevo modelo de desarrollo rural y superando el atraso histórico. Le parecerá curioso a mucha gente, pero fue desde el Programa Rural de Cáritas Española, en el año 1989, y con el querido Andrés Aganzo a la cabeza, desde donde se convocó el “I Simposio por el Futuro del Mundo Rural”.  Es necesario recordar que, aunque España entro en la CEE en 1986, la PAC se comenzó a aplicar en 1989, y supuso de manera directa la desaparición de 400.000 explotaciones familiares agrarias en apenas 3 años. Se logró reunir a más de 500 personas de todo el estado y de todo tipo de organizaciones agrarias, ecologistas, de desarrollo rural, cristianas o sociales, y tanta y tanta gente que trabajábamos directamente en muchas zonas rurales. A partir de este Simposio, se fortaleció el trabajo entre la diversidad de actores, y uno de los primeros resultados fue la creación de la “Plataforma por una Educación de Calidad en el Medio Rural” para contrarrestar unas leyes educativas que llevaban a la concentración de alumnos en el mundo rural y al cierre de escuelas. La Campaña “Ningún Pueblo Sin Escuela” hoy puede parecernos alejada de la realidad, pero en aquel momento era lo que tocaba. A las organizaciones que ya estaban, se nos sumaron otras como STE (Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza) que tenía muchísima gente en el territorio poniendo en marcha experiencias de un modelo educativo como eran los Colegios Rurales Agrupados, o experiencias como Prescolar Na Casa. Desde Sindicalistas, dirigentes agrarios, maestras, dinamizadoras y dinamizadores rurales, curas, monjas, y ecologistas, supimos ver que el reclamo fundamental era la Defensa de un Mundo Rural Vivo.

Al mismo tiempo, el año 1992 trajo a España la Iniciativa Comunitaria LEADER I, y muchos de los grupos y colectivos que llevábamos tiempo trabajando en nuestros territorios, presentamos propuestas y pasamos a gestionar unos fondos europeos con los cuales se podían hacer muchas cosas. En el año 1992 se convocó un Segundo Simposio por el Futuro del Mundo Rural, y también este año, 60 organizaciones agrarias de Europa, América Latina y Asia se reunían en Nicaragua en lo que fue el germen de la Vía Campesina que se constituiría un año más tarde en Mons. Bélgica. Seguimos trabajando y fortaleciendo los vínculos europeos con la Coordinadora Campesina Europea (CPE) y con la Plataforma Europea por una Agricultura sostenible y en el año 1996, convocamos desde la ya constituida Plataforma Rural el I Foro por un Mundo Rural Vivo, y después llegaron otros nueve Foros, uno cada dos años. Al mismo tiempo en el año 1996 se convocaba la Conferencia de Cork de Desarrollo Rural con el mismo lema, y también en el marco de la Cumbre Mundial de la Alimentación, la Vía Campesina colocaba en el centro del debate político el concepto de soberanía alimentaria.

Tras estos pasos, el esfuerzo posterior fue extender, y extender, y extender todas estas propuestas hasta llegar un momento en el que no había Foro, evento o jornada social en la que no hubiera un espacio para debatir las propuestas que llegaban desde el mundo rural y desde el sector agrario. Ni que decir tiene, que no pretendo decir que no haya habido nada más. Simplemente esta es mi experiencia desde un espacio concreto de construcción, pero estoy seguro que otras personas de UPA, o de la Red Española de Desarrollo Rural, WWF, o de la Plataforma por la Ganadería Extensiva, SEO Birdlife, o de la Unión de Uniones, puede haberla vivido igualmente desde otros escenarios y con otros matices.

Sin ir más lejos, resulta absolutamente relevante el proceso de toma de conciencia de la “España Vaciada” que se articuló hace ya más de una década en torno a la Serranía Celtibérica con sus múltiples plataformas reivindicativas como “Teruel Existe”, “Soria Ya” o la “Otra Guadalajara”. Cada una tiene sus particularidades, pero su esfuerzo movilizador es claramente diferente. Surge desde la indignación, pero su apuesta es de futuro. Su manifestación convocada para el 31 de marzo no puede caer en el olvido y en el desinterés. Es expresión plural y ciudadana de una España que se niega a caer en el olvido y que las fuerzas progresistas debemos defender.

Esta historieta contada a modo de relato debería servirnos para caer en la cuenta de que en esta Alianza falta gente, mucha gente.

Por lo tanto, seguimos reivindicando el mismo marco discursivo. Un Desarrollo Rural Sostenible como política de estado, y como estrategia donde ser relacionan y articulan la diversidad de actividades sociales, económicas y culturales que se desarrollan en el medio rural, y entre las cuales, como no, la caza es una de ellas, pero también otras como el turismo, la gestión del patrimonio, las actividades ambientales o tantas otras. Un modelo de agricultura y ganadería familiar, social, viable y sostenible ligado al territorio, con industrias agroalimentarias conexas que se relacionan con otras actividades complementarias, y en cuyo debate no podemos dejar fuera el funcionamiento de la cadena alimentaria y la necesaria regulación de los mercados. La lucha contra las políticas excluyentes que vacían el medio rural y lo empujan a la despoblación. Una ordenación del territorio y de la administración que permita un buen gobierno del medio rural al margen de caciquismos y clientelismos… La necesidad de retomar la gestión común de los bienes naturales para garantizar un uso sostenible y democrático, y así podría decir una decena de frases más que resumirían ideas fuerza para un Programa electoral dirigido al medio rural, y la verdad es que ninguna de ellas, las descubro en los vídeos que recibo. Tan solo tradición, orden y poco más.

Es necesario fortalecer las relaciones de tanta gente “rebelde rural” a la que agradezco personalmente sus enseñanzas y haberme mostrado el compromiso afectivo y efectivo con el mundo rural; Jaime Izquierdo, María Josefa Hervás, Hermidas, Jerónimo Aguado, Isabel Bermejo, Jesús Garzón Andrés Aganzo, Pepe Carrión, Mari Mar Martín, Jerónimo Lorente, Ángel de Prado, Pilar Galindo, Gerardo Villar, Lidia Senra, Javier Sánchez, Eduardo Navarro, Paul Nicholson, Dolores Raigón, Gustavo Duch, Daniel López. Joan Caball, Marta Rivera, Concha Salguero, David Gallar, Montse Cortiñas, Pedro Arrojo, Diego Cañamero. Mari García y tantas y tantas personas que saben que no las nombro no por no saberlo, sino por no hacer eterna la lista… Personas que han luchado en los últimos 25 años por un mundo rural vivo y a las que deberíamos poner en valor para reinterpretar adecuadamente las tradiciones que nos permitan avanzar.

 

No puedo terminar sin llamar la atención sobre el hecho de que todas estas personas, han trabajado y aportado desde muchas organizaciones, plataformas y movimientos con las que comparto – compartimos – numerosas reuniones, propuestas y trabajo real. Sin embargo, no es el momento de ponerse de perfil. Existen suficientes fuerzas plurales y progresistas como para que entreguemos el relato solo a una parte. Ahí está la Plataforma Rural, El Foro de Acción Rural, la Campaña Por Otra PAC. Estas organizaciones, tienen una responsabilidad enorme para frenar un viento reaccionario que nos llega y que puede dejarnos helados. Tienen la responsabilidad de apoyar una propuesta que vuelve a querer cubrir con banderas de esperanza los grandes problemas estructurales que se acumulan en nuestro mundo rural y que no se resuelven sin más con el tradicional que todo se quede igual para que nada cambie.

 

Artículo de Opinión de Fernando Fernández Such (@FFernandezSuch). Experto en Políticas Agrarias y Desarrollo Rural. Candidato al Congreso por Palencia de Podemos. Público

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