Belén Liste, gerente del GDR Alto Narcea-Muniellos: «En plena pandemia hemos recibido un aluvión de proyectos para los fondos LEADER»

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«Cangas continúa como motor de la comarca, en Ibias crece la actividad apícola y vinícola y en Degaña han arrancado iniciativas de turismo»

 

Belén Liste (Cangas del Narcea, 1970) está al frente del Grupo de Desarrollo Rural Alto Narcea-Muniellos, desde donde aprecia «un interés y un compromiso con lo rural» que, asegura, «es una tendencia que viene para quedarse». Eso sí, no duda en señalar las asignaturas pendientes para combatir la huida a la ciudad de los vecinos de la comarca: empleo, servicios, conectividad y menos burocracia.

-¿Existe un verdadero interés por lo rural o es una moda?

-Sí, desde hace unos años el medio rural preocupa. Es una tendencia que viene para quedarse, máxime en estos tiempos. Hemos vuelto la mirada a los pueblos y su calidad de vida, que teníamos olvidada. Este cambio tiene que traducirse en inversión y gasto, porque la realidad es que el medio rural languidece.

-En los últimos años la España vaciada ha hecho correr ríos de tinta, pero es un problema de hace décadas. ¿Por qué no se actuó antes contra el éxodo rural?

-La emigración hacia las zonas urbanas ha sido una constante. Los jóvenes que se marchan lo hacen para buscar el empleo que aquí no encuentran o que no cumple con sus expectativas. En la época postindustrial que estamos empezando podría ser posible que el medio rural acogiera nuevos empleos. Pero para ello hemos de tener un medio rural conectado.

-¿Cómo se puede revertir esta situación?

-Es difícil. Se podría paliar con empleo y servicios que inclinen la balanza a la hora de escoger entre quedarse o marchar. Nuevos empleos ligados a la sociedad de la digitalización, a los servicios a la población cada vez más envejecida, a nuevas producciones agroalimentarias más sostenibles; pero, sobre todo, al mantenimiento de la actividad agroganadera y a las pequeñas empresas y autónomos que dan vida a la comarca. Y, por supuesto, garantizando buenos servicios sanitarios y educativos para que el pueblo sea atractivo y propicio para las mujeres, que tienen un papel fundamental. La emigración femenina ilustrada ha sido una consecuencia de ello.

-¿Qué papel deben desempeñar las administraciones para llenar los pueblos de vida?

-El papel de la administración es fundamental. La decisión de gasto e inversión del medio rural depende de ella, así como la capacidad de legislar de forma positiva. La administración debe escuchar y atender a las necesidades del medio rural si realmente se quiere ver los pueblos con vida.

Empresariado rural

-Los fondos Leader suponen un respaldo al emprendedor rural.

-Son prácticamente la única ayuda para el empresariado rural. Pero implican también la tutorización de muchos proyectos.

-¿Cómo funciona ese apoyo en este grupo?

-En nuestro caso se han dirigido a apoyar un tejido empresarial que busca inversiones de mejora y a proyectos de autoempleo en el comercio de proximidad, ecoturismo, servicios a la población, pequeña industria… Pero especialmente se ha apoyado al sector agrario o de transformación agroalimentaria. Ibias ha crecido en actividad apícola y vinícola, Cangas sigue siguiendo el motor económico de la comarca con la cabecera de la villa y Degaña ha arrancado un proceso de transición con iniciativas turísticas.

-¿Cómo ha ido esta convocatoria a los fondos?

-Llama la atención el gran número de proyectos presentados en pleno impacto de la pandemia. Esperábamos un menor emprendimiento e inversión empresarial, pero ha sido todo lo contrario. Quizás esta situación ha servido para ratificar que aquí se puede vivir y trabajar.

-Moal trabaja para poner en marcha una cooperativa con los vecinos como socios fundadores. ¿Confía en este modelo para revitalizar los pueblos?

-La base de su éxito es una comunidad vecinal comprometida y organizada. En el suroccidente hay una larga tradición de trabajo vecinal colaborativo. Esa cooperación distinguirá a los pueblos con futuro de los abocados a ir muriendo.

-Pero se topan con la burocracia. ¿Qué se puede hacer para allanar este arduo camino?

-Es necesario ir hacia una simplificación administrativa real. El momento es ahora, en plena transición digital. Sería fundamental hacer una revisión de dónde se falla, empezando por lo más próximo: las normativas urbanísticas locales, en ocasiones muy constreñidas y contradictorias con lo que se proclama para evitar el despoblamiento.

Saneamiento y propiedad

-El suroccidente está obligado a reinventarse tras la descarbonización. ¿Hacia dónde debe orientar su futuro?

-Si algo tenemos en esta comarca, es territorio. Pero si queremos ponerlo a producir tenemos que abordar el saneamiento y clarificación de la propiedad y seguir realizando concentraciones parcelarias o, en su defecto, un aprovechamiento comunitario del minifundio. Un día me dijo un empresario local: «Una vez cerradas las minas, el futuro serán las pequeñas empresas y autónomos locales de comercio y servicios, una actividad turística creciente basada en la naturaleza y las producciones agroganaderas locales de calidad». Esperemos que a ello se sume cierta actividad industrial, el mantenimiento de la ganadería industrial y sepamos subirnos a la nueva etapa digital y sostenible.

Entrevista de Belén G. Hidalgo, publicada en EL COMERCIO.

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