David J. García Ostos: “Los grandes retos ecológicos de las próximas décadas se deciden en el mundo rural”

El periódico Tribuna de Andalucía entrevista al presidente de ARA en su especial de turismo de interior


David J. García Ostos: “Los grandes retos ecológicos de las próximas décadas se deciden en el mundo rural”

Son ustedes una asociación sin ánimo de lucro que busca, a través de diferentes iniciativas, el desarrollo rural. ¿Cuáles son esas iniciativas en lo que a turismo se refiere?

Son muchas y muy diversas porque estamos hablando que Andalucía es esencialmente rural y nuestra Asociación está presente en el 90% del territorio andaluz a través de los 47 Grupos de Desarrollo Rural que la integran.

Los Grupos de Desarrollo Rural, con 30 años de experiencia en la gestión de fondos europeos, se encargan de apoyar iniciativas de diversificación en el medio rural. Para ello, apoyan con fondos LEADER proyectos de emprendimiento que crean riqueza, fijan población y, sobre todo, rompen con el cliché de que todo el dinamismo económico o las innovaciones vienen del mundo urbano.

En Andalucía, los primeros proyectos apoyados con fondos LEADER (1991) estaban vinculados al turismo rural. Del típico alojamiento rural hemos pasado a propuestas de geoturismo, ecoturismo, astroturismo, turismo de salud o enoturismo, entre otras muchas. Además, los Grupos de Desarrollo Rural están impulsando numerosos proyectos de cooperación entre sí dirigidos a promocionar estas nuevas formas de turismo y poner en valor y en uso recursos turísticos y patrimoniales.

Por ejemplo, en la medida 19 LEADER del Programa de Desarrollo Rural de Andalucía 2014-2022, los Grupos han tramitado más de 5.400 proyectos en las zonas rurales, mucho de ellos están vinculados a un turismo rural y sostenible que va desde iniciativas de varios Grupos que trabajan en un corredor astronómico en la Sierra Sur de Jaén a la red de miradores astronómicos de Sierra Morena.

A raíz de la pandemia, se están apoyando proyectos turísticos en contacto con la naturaleza, sin aglomeraciones y a todo lujo. Es el caso del glamping, un camping en plena dehesa cordobesa integrado por seis cabañas de estilo tienda-safari elevadas sobre unas plataformas de madera a cinco metros del suelo.

También nos encontramos proyectos relacionados con el turismo de salud muy innovadores. Por ejemplo, centros estéticos y de reposo vacacional en pequeños pueblos del Valle de Lecrín en Granada dedicados casi en exclusividad a la agricultura y que han encontrado en iniciativas como esta un imán para el turismo de salud.

El turismo de interior y rural ha sido un elemento muy importante durante la pandemia, en cuanto se levantaron mínimamente las restricciones de movilidad. ¿Cree que eso ha animado a más gente a emprender en empresas turísticas ligadas al mundo rural?

En las últimas grandes crisis, ya sea la burbuja inmobiliaria a partir de 2009, la pandemia o incluso la actual crisis inflacionista y energética que estamos viviendo, la población vuelve la vista a las zonas rurales como reservas de estabilidad, lugares donde se puede vivir a precios moderados, con más libertad y más espacio.

Hoy en día, con los medios técnicos y de transporte que tenemos, el emprendimiento en una población pequeña o mediana es tanto o más viable que en una ciudad. Por ejemplo, se puede tener una agencia de publicidad o diseño desde un pequeño municipio, y estar tan conectado a la realidad y las nuevas corrientes como si estuvieses en Madrid. Pero no solo eso: la digitalización también es una gran oportunidad para los sectores tradicionales del mundo rural como es la agricultura abriendo nuevos horizontes de comercialización, o aplicando automatismos que hasta ahora eran impensables en nuestros campos.

Además, se está dando un fenómeno muy interesante y muchas empresas se están planteando el «reshoring», es decir, retorno al país de origen de sus procesos de producción. Esta tendencia, a una escala más local, es la que impulsa la iniciativa «Estrechando Lazos» del Grupo de Desarrollo Rural Serranía Suroeste Sevillana, una apuesta por los productos y servicios de proximidad que aporta valor y oportunidades al territorio al igual que el sello “Calidad rural”, un distintivo para los productos turísticos, culturales, agroalimentarios de nuestros pueblos basados en la autenticidad desde una dimensión social, medioambiental y económica. Calidad Rural es un proyecto de cooperación de los Grupos de Desarrollo Rural de Los Pedroches, Campiña-Alcores de Sevilla, Condado de Jaén, Poniente Granadino, Alpujarra Sierra Nevada de Granada y Vega Sierra Elvira de Granada.

Los pueblos de Andalucía y sus entornos, sobre todo en determinadas zonas, se ven expuestos a la despoblación mientras las grandes ciudades tienen que poner en marcha planes por la sobrepoblación. ¿Qué es lo que se está haciendo mal?

El tema de la despoblación es un problema bastante complejo que necesita mucha coordinación y planificación a largo plazo. La pérdida de población conlleva problemas de mucho tipo: sanitarios, ecológicos, de suministro de alimentos, exclusión financiera, etc.

En el caso de Andalucía, el fenómeno de la despoblación no se ha agudizado tanto como en otras regiones de España. Aún así, creo que el reto demográfico es, junto al cambio climático, uno de los grandes desafíos de España y Andalucía en las próximas décadas.

Andalucía es rural y muy diversa: en una misma provincia podemos encontrar realidades muy diferentes de ahí que no haya una misma fórmula de crecimiento para todos los territorios. Lo que sí está claro es que si los habitantes del mundo rural no son protagonistas de su desarrollo económico y social, nada se podrá hacer por su decaimiento y abandono.

Los Grupos de Desarrollo Rural siempre han tenido presente la lucha contra la despoblación, de hecho, lo llevan en su “ADN”. LEADER nace como iniciativa comunitaria allá por los años 90 para trabajar estrategias que fijen la población rural creando un entorno económico óptimo en las zonas rurales. A pesar de los recursos escasos con que siempre ha contado, LEADER ha sido y es la única política pública que realmente se diseña para luchar contra la despoblación.

La finalidad de los planes estratégicos de los Grupos es la de fijar la población en el entorno rural, ¿hay mayor lucha contra la despoblación que trabajar para fijar a las empresas en los pueblos y poder vivir y trabajar en ellos? Por eso, estos planes o estrategias de desarrollo local contemplan medidas destinadas a facilitar servicios a la población, mejoras de infraestructuras públicas, apoyo a empresas y productos locales, etc. De esta forma, un territorio rural con proyectos de este tipo es más atractivo para los habitantes del territorio, pero también para los de fuera.

La propia OCDE afirmaba, hace unas semanas, que el mundo rural ya no es igual a atraso sino a oportunidad. Y señalaba cinco aspectos clave para apuntalar este cambio de paradigma: creación de valor, orientación empresarial más sólida, teletrabajo, especialización territorial y ecosistemas abiertos y colaborativos.

Ahora se está poniendo de moda un turismo activo que le gusta conocer y participar de las labores y oficios del campo. ¿Ve en esto un potencial para poder revitalizar las economías rurales?

No solo en el turismo activo. Los territorios rurales ofrecen muchas oportunidades de negocio y empleo: en nuestros pueblos y comarcas se emprende en sectores tradicionales como el agrario, la construcción, o el turismo de interior, activo, de salud, etc. Pero también en sectores emergentes relacionados con la prestación de servicios de alto valor añadido como la sostenibilidad y mejora ambiental, actividades de producción ecológica y sostenible, energías renovables, y nuevas formas de turismo como el geoturismo, astroturismo y enoturismo. Aunque, lo cierto es que, gracias al teletrabajo se puede desarrollar en nuestros territorios rurales casi cualquier actividad de cualquier sector, como se ha venido demostrando en los últimos años.

Cada vez más se evidencia la relevancia del mundo rural como factor fundamental de un desarrollo equilibrado y un futuro sostenible. La propia OCDE afirmaba, hace unas semanas, que el mundo rural ya no es igual a atraso sino a oportunidad. Y señalaba cinco aspectos clave para apuntalar este cambio de paradigma: creación de valor, orientación empresarial más sólida, teletrabajo, especialización territorial y ecosistemas abiertos y colaborativos.

Los Grupos de Desarrollo Rural siempre han tenido presente la lucha contra la despoblación, de hecho, lo llevan en su “ADN”.

Es necesario que los fondos LEADER, a través de su gestión por parte de los Grupos de Desarrollo Rural, ayuden a los distintos territorios a buscar sus posibilidades de desarrollo, a identificar cuáles son esos sectores donde verdaderamente se esconde potencial. Y una vez marcados los objetivos, los Grupos tienen que lograr que las ideas se conviertan en proyectos tangibles, y que las empresas que vayan echando raíces se conviertan en semillero de otras empresas e iniciativas.

La participación de la juventud al igual que la de las mujeres es fundamental en los territorios rurales

¿Qué papel juega la juventud en el desarrollo rural de Andalucía? ¿Se están poniendo las bases para que las nuevas tecnologías les ofrezcan las oportunidades necesarias para optar por destinos rurales para trabajar?

La participación de la juventud al igual que la de las mujeres es fundamental en los territorios rurales. De hecho, los Grupos de Desarrollo Rural en Andalucía han sido pioneros en incorporar políticas de igualdad e incluir la perspectiva de género y juventud en los programas LEADER a lo largo del tiempo. Han sido numerosos los encuentros, intercambios de experiencias, estudios sobre el impacto de la crisis en las mujeres rurales, actividades formativas, etc. Todas esas iniciativas se han llevado a cabo con la finalidad de visibilizar a las mujeres rurales y, por supuesto, se han organizado convocatorias de proyectos promovidos por jóvenes, cuya participación resulta más dificultosa.

Al mismo tiempo, los Grupos de Desarrollo Rural están trabajando por incorporar en sus órganos de gobierno a todo el tejido asociativo de sus territorios y, en especial, a las asociaciones juveniles. Por ejemplo, los cinco Grupos de Huelva (Cuenca Minera de Riotinto, Andévalo Occidental, Guadiodiel, Sierra de Aracena y Picos de Aroche y Condado de Huelva) trabajan en un proyecto de cooperación LEADER denominado Juventud Activa para involucrar a los jóvenes en el desarrollo de sus territorios. Por último, mencionaría el plan HEBE, una iniciativa de la Diputación de Huelva en colaboración con los Grupos de Desarrollo Rural de la provincia para que jóvenes universitarios encuentren su primera oportunidad laboral en su mismo territorio.

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