El mundo de las pequeñas cosas. El Desarrollo Rural LEADER en Andalucía

Teresa Benítez, gerenta del GDR Serranía Suroeste Sevillana: “La experiencia vital de 25 años de trabajo en desarrollo rural en una comarca andaluza da para muchas reflexiones sobre la situación que me encontré cuando empecé y la actual”


<strong>El mundo de las pequeñas cosas. El Desarrollo Rural LEADER en Andalucía</strong>

Los programas de desarrollo rural, puestos en marcha en Andalucía en los años 90 hasta la actualidad, han proporcionado un mejor conocimiento de las necesidades que tenían y tienen las áreas rurales y han contribuido con creces a potenciar sectores económicos que han sido clave en el desarrollo rural europeo y, en particular, en las comunidades rurales andaluzas.

En primer lugar, la aplicación del método de trabajo LEADER (Liaison entre actions de développement de l’économie rurale), que se fundamenta en la participación de la población rural y los agentes socioeconómicos en el diseño de las estrategias de desarrollo basadas en el potencial endógeno de las áreas rurales, sus singularidades y especificidades, ha proporcionado una mirada distinta, un análisis y diagnóstico más profundo permitiendo enfocar las inversiones en aquellos sectores económicos que más efecto tractor puedan tener. Nada como un buen ejemplo, ¿qué sería del turismo rural en Europa, en España y en Andalucía si no se hubiera puesto en marcha LEADER?

Tras treinta años desde su creación por parte de la Unión Europea como una iniciativa piloto para frenar la despoblación en las regiones europeas, LEADER ha resultado ser una de las políticas públicas más rentables desde el punto de vista económico. Cada euro público invertido en proyectos LEADER moviliza 1,5€ del sector privado. ¿Alguien da más por menos?

Vamos a intentar explicar por qué se produce, qué efectos ha tenido en las zonas rurales y cuál es la situación actual. Por lo pronto diremos, sin temor a equivocarnos, que LEADER ha sido una política pública tan impactante en las áreas rurales que casi se está muriendo de éxito. Y digo esto porque LEADER es realmente la única política pública diseñada por Europa, aplicada a todas las áreas rurales europeas y de obligado cumplimiento: el Fondo Furopeo de Desarrollo Rural (FEADER) obliga a que al menos el 5% de dicho fondo se destine al enfoque LEADER

Además, es la única política realmente participativa porque las asociaciones que gestionan estos programas deben tener una composición público-privada equilibrada entre los sectores públicos, agentes económicos y sociales de la comarca y que representan a la población. También se presta especial atención a que representación equilibrada de mujeres. Por tanto, LEADER es todo un ejemplo de cómo la sociedad civil participa, gestiona y decide en qué proyectos e iniciativas invertir los fondos que se les proporciona en cada marco comunitario.

En referencia a la aportación de LEADER a la economía de los territorios rurales, el turismo rural nace en Europa gracias al apoyo de los fondos LEADER al igual que otras iniciativas como las marcas de calidad territorial, productos artesanos y locales o el comercio de proximidad.

¿Qué sería de los pequeños municipios rurales de montaña y de áreas aisladas si no hubieran contado con el apoyo de los Grupos de Acción Local denominados en Andalucía Grupos de Desarrollo Rural? ¿Quién está allí para apoyarlos si no es LEADER?

 No se puede hacer desarrollo rural desde las ciudades ni desde los despachos en Bruselas. Todas estas inversiones a pequeñas infraestructuras locales y apoyo a pequeños emprendimientos relacionados con la formación en nuevas tecnologías, diversificación de actividades, negocios impulsados por mujeres, guarderías en pequeños núcleos de población, artesanía alimentaria, comercios locales de todo tipo, clínicas dentales, centros de día, servicios turísticos, alojamientos rurales, etc. es lo que hace que el entorno rural esté vivo y que la gente que vive en estas áreas rurales tenga servicios de proximidad tan importantes para poder continuar viviendo en el medio rural.

Los últimos treinta años de LEADER en Andalucía han contribuido a la modernización de la sociedad rural, a un modelo de gobernanza consolidado y a un mayor conocimiento de los habitantes del mundo rural de su realidad y potencialidades y es, sin lugar a dudas, un magnífico modelo de democracia participativa que tanta falta hace.

Andalucía es esencialmente rural: como ejemplo del peso que el desarrollo rural tiene en Andalucía, nuestra Comunidad Autónoma cuenta con 47 Grupos de Desarrollo Rural que atienden 51 zonas rurales LEADER donde viven más de 4 millones de habitantes potenciales beneficiarios de estos incentivos.

En los Grupos de Desarrollo Rural están presentes más de 5.000 agentes entre asociaciones empresariales, de jóvenes, mujeres entidades, Ayuntamientos, mancomunidades, etcétera.

Pero, la inercia de las buenas causas genera una gran onda que llega a la otra orilla, y los mismos que crean la iniciativa después le ponen piedras en el camino. No cabe duda de que estos programas, gestionados por la sociedad civil bajo la forma jurídica de asociaciones sin ánimo de lucro, no están libres de ser monopolizados por partidos políticos o por personas, entidades que quieren controlarlos, o incluso administraciones que no ven con buenos ojos o más bien tienen recelos a compartir esta parcela (que el propio Reglamento Europeo obliga a compartir con los Grupos de Acción Local) que antes solo las tenía el Estado en todas sus formas. Por supuesto que han de ser sometidas a un control que garantice el correcto uso de los fondos públicos que gestionan pero, dicho control sobre la legalidad en su funcionamiento, no debe convertirse en una tutela absoluta, sin poder de decisión, bajo sospecha continua de una administración absolutamente celosa de su parcela de poder.

 Y así llegamos a la situación actual en la que los Grupos de Acción Local se han convertido en un instrumento de desarrollo local muy poco operativo, excesivamente burocratizado, sin apenas poder de decisión y sometidos a un férreo control de la administración que no casa con la agilidad, cercanía y simplificación de actos que necesitan los pequeños emprendimientos en las áreas rurales.

Ahora que se habla de la España vaciada, la propia administración ignora este magnífico instrumento contra la despoblación, que ya existe desde hace 30 años, que son los Grupos de Acción local. Y no solo eso sino que también se quedan fuera de todos los diseños de las políticas de reactivación económica tras la pandemia (por ejemplo los fondos Next Generation EU) cuando en realidad los Grupos podrían convertirse en los Centros de Innovación de los Territorios Rurales, porque nadie como ellos con sus gentes, sus empresas y sus equipos municipales, personal técnico y su cercanía con la administración, conocen mejor sus necesidades, potencialidades y cómo actuar de manera colectiva. Han demostrado sobradamente su solvencia técnica y su capacidad para liderar procesos de desarrollo.

 Señoras, señores estamos en el siglo XXI y los territorios que cuenten con proyectos y estrategias mejor armadas y consensuadas podrán hacer frente con mayor posibilidad de éxito a los desafíos socio económicos actuales. Este pequeño instrumento de participación ciudadana que es LEADER puede jugar un gran papel en las relaciones urbanas-rurales. Conozcan y usen LEADER porque el mundo está hecho de pequeñas cosas.

Artículo de opinión de Teresa Benítez Lora, gerenta del GDR Serranía Suroeste Sevillana publicado en el suplemento de Agricultura y Alimentación del Grupo Joly

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