Francisca Gago, presidenta de la asociación de mujeres rurales SOL RURAL: «Hemos interiorizado la metodología LEADER y la llevamos a cualquier esfera de participación colectiva»

Con motivo del 30º aniversario de la metodología LEADER, desde la Red Española de Desarrollo Rural hemos querido conocer las experiencias LEADER más enriquecedoras de estos últimos años entre los grupos de acción local y redes territoriales que forman parte de REDR. Para ello, hemos pedido a diferentes referentes territoriales que describan su propia experiencia con LEADER a lo largo de tres décadas.

Francisca Gago, presidenta de la asociación de mujeres rurales SOL RURAL: «Hemos interiorizado la metodología LEADER y la llevamos a cualquier esfera de participación colectiva»

Recogemos el testimonio de Francisca Gago Aguilera, presidenta de la asociación de mujeres rurales SOL RURAL, facilitado por el GDR Campiña de Jerez.

La figura de Francisca Gago Aguilera (más conocida cariñosamente como Paqui), es un referente de la lucha de la mujer rural. Reivindicativa e incansable, a sus 74 años, esta barqueña gaditana y andaluza, aún sigue dedicando su vida al asociacionismo, aunque está en una bonita etapa de su vida en la que está cosechando numerosos reconocimientos a su encomiable trayectoria e implicación personal.

Maestra de profesión, aunque ya jubilada hace muchos años, fue la primera mujer de su pueblo de colonización en ir a la Universidad  y ha trabajado siempre por la educación de la infancia y las mujeres en ámbitos tan diversos como: asociacionismo, igualdad y feminismo, empoderamiento, la lacra de la violencia de género, emprendimiento, medio ambiente, nuevas tecnologías, agroecología, voluntariado…coincidiendo con la característica de multifuncionalidad del enfoque LEADER e integrando las diversas realidades y sectores que afectan a este colectivo, desde una mentalidad muy avanzada para una mujer de su época.

En palabras suyas “He estado aplicando esta metodología, sin saberlo, incluso desde antes de su nacimiento, ya incluso en mi etapa como maestra, en la que basaba el pilar de la educación en la participación; por lo que cuando conocí el enfoque LEADER y el GDR se acercó a nosotras, no pudimos más que confluir con ellos”.

Paqui narra sus primeros contactos con el enfoque LEADER y el nacimiento de la Federación de Colectivos y Asociaciones de Mujeres Rurales SOL RURAL con emotividad. La movilización de las mujeres de las localidades rurales de la Campiña de Jerez comenzaba en 1992 estimuladas por el Ayuntamiento y el apoyo del Instituto Andaluz de la Mujer. Las primeras Asociaciones de mujeres se plantearon como el cauce y recurso para que las mujeres de los pueblos salieran de lo privado -sus casas-, a lo público. Más tarde, en 1998 se crearon los Grupos Desarrollo Rural y en este proceso, las organizaciones de mujeres tuvieron la ocasión de implicarse en un Diagnóstico Participativo que les dio la ocasión de reunirse en cada localidad participante, y con ello conocerse y establecer una comunicación e identificación por sus problemas y situaciones comunes.

De todos los tipos de asociaciones participantes destacaron, sin duda, las de mujeres, por número, planteamientos, reivindicaciones, sentido y deseo de colaboración conjunta. Esto dio lugar a que se animaran a formar una Federación, con la ayuda financiera y respaldo del GDR Campiña de Jerez, gracias al que hicieron reuniones asamblearias en todas las pedanías y barriadas rurales de la comarca. Así nacía en junio de 2001 SOL RURAL, entidad que  aún preside, y en la que se integran actualmente hasta 30 Asociaciones de Mujeres de la comarca. Y se instituyó el Día de la Mujer Rural como centro de su puesta en escena de los logros y reivindicaciones, aprovechando el acto para invitar a la sociedad, los medios y todos/as los cargos públicos y políticos pertinentes de todos los colores. Desde entonces se trata de una cita ineludible en la comarca porque, más allá de un acto de palabras vacías o agenda política, se trata de un verdadero ejercicio democrático para trasladar los problemas concretos y reales de las mujeres a las autoridades competentes; de forma valiente, sin tapujos ni paños calientes, resumidas en un listado de carencias sanitarias, en educación, empleo, vivienda, transporte, conciliación, recursos etc.

Su premisa es la implicación con el entorno social mediante la creación de redes para poner voz a muchas mujeres, pero también a los hombres y a la comunidad en general, ya que SOL RURAL fue pionera en incorporar actuaciones de concienciación en igualdad no sólo para ellas, sino para concienciar a todo su entorno, y trabajando de forma coordinada con todo tipo de colectivos y entidades.

Paqui ha sido testigo en paralelo del nacimiento del enfoque LEADER y el empoderamiento de las mujeres rurales, por lo que su testimonio y vivencias de estos 30 años, resume el gran valor intangible que aporta esta metodología a los pueblos y zonas rurales.

Desde abajo hasta arriba. Desde la Asociación local “Mujer y Familia” que creó en su pueblo, hasta romper el techo de cristal, peleando para representar a las mujeres rurales en todo tipo de esferas institucionales, sociales y políticas, incluso del ámbito global como la ONU. Algo que ella reconoce no siempre fue fácil porque “hay aún mucho machismo en las instituciones y personas y temor a lo que vayan a plantear las mujeres”.

En estos convulsos tiempos, se está planteando que es el momento de dejar algunos cargos, consciente de la importancia del relevo generacional en el movimiento asociativo. Pero, aunque esté pensando dejar de ser la cabeza visible del movimiento, ello no quiere decir que vaya a abandonar su lucha, ni siquiera por la pandemia, que lejos de paralizarla, le ha dado más fuerza para reivindicar recursos, proyectos y actuaciones para las mujeres rurales del territorio, que están sufriendo mucho justamente por el COVID-19. En su opinión “no es momento de ceder ni retroceder un ápice en lo que tanto nos ha costado conseguir”.

En este sentido, Paqui destaca que la virtualidad que se ha implantado con la nueva normalidad, aunque tenga sus ventajas, no debe desplazar la presencialidad ni el trato de tú a tú, donde el diálogo se hace con personas, no pantallas; y donde los debates captan todos sus matices y nos acercan con empatía al entorno y contexto de los demás, generando un clima de confianza fructífero, con una entrega y consciencia total. Y es uno de los principales activos de SOL RURAL es la itinerancia asamblearia con participación interpersonal como exitoso método de trabajo, que les ha permitido estar al pie del terreno, que las mujeres conocieran los pueblos y contexto de sus vecinas en primera persona, y con ello, reforzar la unión y confluencia como objetivos comunes.

Ella reconoce que “La unidad como configuración homogénea de un todo no existe, pero sí una imagen conjunta muy real que proyecta SOL RURAL en dos frentes: trabajo interno (Asamblea, Junta Directiva, Grupos de trabajo, Voluntariado, Representación, Participación) que es nuestro eje común, pero que debe dejar libre a cada Asociación integrante para realizar su propio proyecto; y otra parte externa, que se desarrolla en nuestra relaciones con otras organizaciones y con las administraciones, a través de las representaciones en sus órganos de participación ciudadana”.  A modo de ejemplo, desde la Federación ostentan la Vicepresidencia 2ª en la Junta Directiva del GDR Campiña de Jerez y Costa Noroeste de Cádiz, impulsaron y vieron nacer en 2019 a COAMUR, la Coordinadora Andaluza de Mujeres Rurales de Andalucía, y son una entidad referente en el trabajo en red de las mujeres rurales a nivel local, provincial, autonómico, nacional e internacional, siempre con el lema “NOSOTRAS, IMPRESCINDIBLES EN EL DESARROLLO DE NUESTROS PUEBLOS”.

Por eso reconoce que “desde el principio nos sentimos cómodas y totalmente identificadas con el GDR y su método LEADER ya que trabajamos igual, cuando se entra a una Asamblea de SOL RURAL se dejan la camiseta individual y la opinión e interés personal, para primar a la comarca y al bien común”.

“Gran parte de la identidad de un movimiento social, se construye en su diferencia y separación pública y notoria con respecto a las instituciones y la política. Ello no quiere decir que no se necesite apoyo institucional y sus recursos, ni político; sino que será esa independencia y distancia la que avale una perspectiva no contaminada en relación con las cuestiones que se demandan, la que legitime su papel” -afirma Paqui-. Para ella “el aval de nuestro movimiento, su estabilidad y éxito, está en acortar distancias entre estos dos posicionamientos y lograr la incidencia política, pasar nuestras reivindicaciones a la agenda pública y la acción real, con asignación de recursos. Es un esfuerzo constante que tiene que ir logrando objetivos”.

En esta línea, según Paqui “LEADER ha aportado al territorio rural de la Campiña de Jerez en estos 30 años muchos avances y de cara al movimiento asociativo y de mujeres ha supuesto una línea de participación, aporte de ayudas económicas a través de proyectos sobre todo en los comienzos, y la oportunidad de ponernos en relación con otros GDR y comarcas mediante la cooperación, lo que ha despertado nuestra inquietud hacia otros ámbitos y nos ha ayudado a tener una mentalidad más abierta”.

Por ello esta incansable mujer afirma que no está dispuesta a que las crisis globales, como la económica de 2012 o la actual pandemia “sean una excusa para recortar derechos o recursos que pasen factura a las necesidades de nuestro colectivo, y especialmente a las mujeres jóvenes, quienes necesitan más apoyo para estimular el empleo en sectores innovadores, ofrecerles conciliación para que no tengan que marcharse de sus pueblos y puedan fijar población, luchar contra la violencia machista y vicaria, reducir la brecha digital, eliminar la economía sumergida, la falsa titularidad compartida, etc”. Porque para Paqui “Pese a los avances, y que los GDR son una oportunidad para el territorio, seguimos teniendo problemas. Los recursos no llegan a las mujeres y echamos en falta solidaridad y la exigencia de cambiar las cosas. Ahora mismo necesitamos más facilidades para acceder a los fondos LEADER desde las entidades sin ánimo de lucro, ya que justo la falta de prefinanciación y la excesiva burocratización han hecho que se haya vuelto muy difícil. Además, en la lucha titánica europea entre sectores, como el primario frente al más inclusivo del desarrollo rural, -ya que no todas las mujeres rurales se dedican al sector primario, sino que rurales porque viven en un pueblo-, defendemos que en las próximas décadas nuestros proyectos se tengan en cuenta, no retroceder en rehacer una labor que ya estaba hecha y reclamamos sobre todo ayuda para la juventud, muy golpeada actualmente, y sin la cual no habrá futuro en nuestras zonas rurales”.

Fuente: REDR

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