En Acento Andaluz, el presidente de ARA y alcalde de Montilla subraya el potencial de las zonas rurales, el impacto de los fondos europeos y la necesidad de una estrategia común.
El mundo rural no es un eslogan: es territorio, personas y futuro. Así lo defendió este miércoles Rafael Llamas, alcalde de Montilla y presidente de la Asociación para el Desarrollo Rural de Andalucía (ARA), en una entrevista en Acento Andaluz(7TV). Una conversación en la que, junto a los periodistas Inma León y Manuel Moguer, desgranó el papel decisivo que los pueblos juegan en el equilibrio demográfico y económico de Andalucía.
ARA representa a los 48 Grupos de Desarrollo Rural de Andalucía, que a su vez dan servicio a 711 municipios. Son quienes diseñan —desde abajo hacia arriba— las estrategias locales participativas financiadas con fondos europeos. Su objetivo es claro: impulsar la economía y la vida social de los pueblos y combatir la despoblación.
“Es un trabajo útil, pero todavía muy desconocido”, insistió Llamas, recordando que Andalucía forma la mayor red regional de desarrollo rural de Europa.
La magnitud del impacto no es menor: cerca de mil millones de euros de ayudas públicas en tres décadas. “Hablamos de que un pueblo conserve su farmacia, de que tenga gestor financiero pese al cierre de bancos, de llevar wifi a zonas sin cobertura, de mejorar infraestructuras o ayudar a emprendedores a quedarse donde quieren vivir”, enumeró.
Llamas recordó que España tiene un dato demoledor: el 85% del territorio solo lo ocupa el 15% de la población. Y que gracias a esa red de ciudades medias andaluzas, la comunidad mantiene un cierto equilibrio: “Estamos más articulados que otras regiones”.
Sobre el desplazamiento de población hacia la costa, fue claro: los núcleos costeros atraen y tensionan. Vivienda, servicios, concentración demográfica… “Las ayudas europeas permiten que quien quiera quedarse en su entorno rural pueda hacerlo”, explicó. La formación profesional, añadió, es clave para fijar población.
“Sí, pero las expectativas no se cumplieron del todo”, admitió. El turismo sostenible creció, pero el retorno permanente exige algo más: “Sin una estrategia contundente de diputaciones y administraciones, difícilmente se revertirá”.
Llamas se detuvo en uno de los asuntos más sensibles: la sanidad. “Antes que nada, hay que reconocer que existe un problema serio”, afirmó. Y más en pueblos de difícil cobertura.
Puso como ejemplo Montilla, donde la derivación a Córdoba capital multiplica la sensación de déficit. “No me imagino pedir a un policía local que trabaje 24 horas. Sin embargo, eso les pasa a muchos médicos”, lamentó, defendiendo el reconocimiento económico a los profesionales.
La huelga, dijo, “no es contra el Ministerio, sino contra un modelo que no funciona” y que requiere entendimiento entre Gobierno y comunidades autónomas.
Preguntado por la crispación y los casos que sacuden la política estatal, Llamas se mostró contundente: “Apena mucho”. Reivindicó la labor silenciosa de alcaldes y concejales de cualquier partido y admitió que la política refleja a la sociedad. “En el PSOE estamos haciendo lo que debemos, quizá con errores, pero con valores claros”.
Reconoce que el mensaje simple cala en momentos de hartazgo. Pero rechaza su discurso: “Desconocemos su proyecto de país y lo que sabemos da miedo”. Y puso un ejemplo: “Decir que los niños migrantes deben estar con sus padres suena lógico… hasta que explicas que esos padres quizá han muerto o que los pequeños cruzan solos medio continente”.
Para cerrar, Llamas aprovechó para invitar a Andalucía a conocer Montilla: “Estamos en el corazón de la Campiña Sur cordobesa, con patrimonio, vino Montilla-Moriles, historia y un proyecto de futuro. Una ciudad hospitalaria y amable que merece ser descubierta”.
En definitiva, la entrevista deja una idea central: Andalucía rural no es pasado, sino oportunidad.
Información de Miriam Jiménez para Andalucía Información